Aventuras en el mundo de Azeroth

Capitulo 17 – Batalla en Isla Theramore, quinto acto – El fin de todas las cosas

Capitulo 17 – Batalla en Isla Theramore, quinto acto – El fin de todas las cosas.

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- Mariam – dijo una voz a espaldas de la paladín – ven con nosotros –

La paladín abrió sus ojos, se puso de pie y miro a su alrededor, todo estaba oscuro debido a una densa neblina, aun parecía estar en los muelles, vio a unos metros el entablado de madera y un poco más allá lo que parecía ser el mar, pero no estaba segura de estar realmente en Theramore.

- Mariam – volvió a decir la voz a sus espaldas – te estamos esperando –

La paladín dio media vuelta y vio una luz muy brillante que la cegó por unos segundos, se restregó los ojos y lentamente la visión volvió.

Para su sorpresa, ante ella estaba una edificación que conocía muy bien, la catedral de la luz de Stormwind.

- Es imposible – dijo en voz baja – yo estaba en los muelles de Theramore, estaba luchando contra esas criaturas y…-

La paladín comenzó a mirar a su alrededor, la densa y oscura neblina aun impedía ver mas allá de una decena de metros de distancia, pero pudo ver la arena y el entablado del muelle, miro hacia la catedral, se veía muy iluminada, parecía emitir una luz que encandilaba, la paladín se cubrió los ojos con sus manos, entonces pudo distinguir varias figuras que bajaban por la escalinata, lentamente sus ojos se acostumbraron a la luz brillante y pudo distinguir a la figura que estaba más cerca de ella, se sorprendió al ver de quien se trataba.

- Uther? – pregunto Mariam al reconocer al paladín muerto hacían ya 5 años.

El humano movió afirmativamente la cabeza y le indico con su mano que se acercara.

La paladín observo por unos segundos a la espectral figura, se veía tal como lo recordaba en vida, con su cabello y barba gris, impecable armadura plateada, dorada y azul, pero se veía algo traslucido y podía ver a través de su cuerpo, también noto que estaba suspendido en el aire a unos centímetros del suelo.

Mariam avanzo unos pasos hacia la escalinata y tropezó con algo en el suelo, miro hacia abajo y se sorprendió al ver su propio cuerpo tirado en el suelo sobre un charco de sangre.

- Entonces estoy muerta – dijo al notar que también estaba suspendida en el aire.

- Ven, tus amigos te esperan – dijo el espectral paladín.

La humana miro las otras siluetas tras Uther, reconoció a Segvrim y a su gemelo Ark, a Drilania y a Alexa.
Mariam sonrió y avanzo hacia ellos.

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- Asajj – dijo una voz tras la sacerdotisa – venir con nosotros –
La troll abrió los ojos, todo se veía en penumbras, se puso de pie y comenzó a mirar a su alrededor buscando el origen de la voz.
- Asajj –dijo la voz a sus espaldas – nosotros esperarte -
La troll miro hacia atrás y se sorprendió al ver la densa jungla de las Islas Echo, se restregó los ojos y miro a su alrededor, pudo ver la arena y el entablado de madera de los muelles de Theramore, volvió a mirar al frente y ahí estaba la jungla, parecía como si un fragmento de una de las islas se hubiera fusionado con el muelle de la ciudad humana.
Asajj miro detenidamente hacia la jungla y vio a varias siluetas humanoides que se acercaban, todos se detuvieron en la penumbra, pero una de ellas avanzo hasta quedar solo a un par de metros de distancia.
- Darthroll – dijo sorprendida al reconocer a su hermano, muerto hace más de un mes en Undercity – que hacer aquí? –
- Venir en tu búsqueda –
La troll miro hacia abajo, vio que sus pies estaban separados del suelo y también vio su cuerpo tendido en la arena sobre un charco de sangre, luego miro a las otras siluetas que se acercaron mas, reconoció a Drilania, los humanos Ark y Segvrim y Alexa.
- Venir con nosotros hermana – dijo el troll.
Asajj sonrió y avanzo hacia ellos.

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- Fisko – dijo una voz femenina tras el guerrero – ven amado mío -
El orco abrió los ojos, estaba tendido sobre la arena, se puso de pie rápidamente y se miro la coraza de placas buscando la herida provocada por la espada rúnica del caballero de la muerte, el metal estaba intacto.
- Fisko, que estas esperando? – dijo la voz a sus espaldas – ven con nosotros -
El orco se dio vuelta y contemplo el mismo extraño paisaje que vio hace poco más de una semana en Ashenvale, cuando el espíritu de Alexa se le apareció, el lugar que ella llamo Nagrand.
Nuevamente se maravillo al contemplar las verdes planicies con enormes trozos de tierra flotando a varios metros de altura, pero esta vez no vio a los espíritus de los orcos del pasado, ante el estaban los espíritus del humano Ark, muerto al mismo tiempo que su amada Alexa en Barrens hace dos semanas, también vio a Drilania y a Segvrim.

- Ellos también murieron? –
- Si, pero ya no te preocupes – dijo Alexa – solo ven con nosotros -
- Donde están Mariam y Asajj? -
- Pronto se reunirán con nosotros –
El guerrero orco miro al suelo, noto que estaba suspendido en el aire, y también vio algo aterrador, su cuerpo tendido sobre la arena con un agujero en la coraza y sobre un charco de sangre negra, miro a su alrededor y pudo ver los espíritus de Mariam y Asajj, ambas levitando y alejándose de sus cuerpos ensangrentados.
- No te preocupes mas por ellas – dijo Alexa sonriendo – ya todo término -
Fisko sonrió y avanzo hacia su amada que lo esperaba con los brazos abiertos.

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- Ya se acabo todo? – dijo en voz baja el teniente Nath saliendo de entre los restos de una de las torres defensivas.

El humano miro a su alrededor, todo el lugar estaba lleno de cuerpos de humanos, orcos y undeads ensangrentados, la mayoría de estos últimos desmembrados.

Camino unos pasos y llego donde estaban tirada la sargento Amelyn y un Kor’kron orco.

- Quien es el inepto ahora? Eres tu quien está muerta al lado de este orco – dijo agachándose al lado del cuerpo de la humana – además, soy tu superior, soy un teniente y tu solo eres un sargento, no esperarías que hiciera caso de tus tontas ordenes -

Nath se puso de pie y continúo observando a los alrededores.

- Son los soldados de la horda que llegaron en ese zepelín – dijo en voz baja mirando a los kor’kron caídos – y el orco que decía ser señor de los… war…war…he…como sea que se llamen y… wow, me pregunto qué tan valiosa será esta hacha -

El humano se acerco al cuerpo de Fisko y contemplo a su lado la Gorehowl, estaba incrustada en la madera del muelle, a ambos lados de la hoja estaba tirado el cuerpo seccionado y ensangrentado del caballero de la muerte.

- Esto será fácil – dijo agarrando el hacha por el mango – solo debo…tirar con… fuerza -

El humano tiro del mango con todas sus fuerzas y no movió el hacha ni un milímetro.

- Maldita hacha, es como si estuviera pegada al suelo – dijo soltándola y mirándose las manos manchadas con sangre negra – asquerosa sangre de orco -

El humano entonces comenzó a observar el cadáver cortado a la mitad de Vacendak.

- Donde está su espada? – pensó mientras miraba alrededor del cuerpo – no debe estar lejos, debió herir de muerte al orco antes que lo hiciera pedazos, donde esta, debe ser valiosa –

A los pocos segundos de búsqueda se dio por vencido.

- Bueno, no importa, estos cadáveres traerán algo de valor encima, tendré que registrarlos a todos –

Camino hasta el cuerpo de Mariam, se agacho a su lado y la miro unos instantes.

- Pero que tenemos aquí, no es la todopoderosa paladín con aires de grandeza que contradecía todas mis opiniones? – dijo burlonamente mientras buscaba en sus bolsillos algo de valor.

No encontró nada, pero reparo en el collar con forma de luna creciente que estaba casi completamente cubierto de sangre, se lo arranco de un tirón.

- Esto parece de confección elfica – dijo mientras examinaba el collar – muy bonito, debe tener algo de valor, bueno, supongo que no te importa que lo tome, ni que tome las pertenencias de tus inútiles amigos muertos, y por lo que veo parece ser que todos los demás soldados también eran unos buenos para nada, porque no veo a nadie con vida -

El humano se puso de pie y miro una vez más a todos los cuerpos, lentamente esbozo una gran sonrisa.

- Sabes, es una suerte que yo estuviera aquí en Theramore para enfrentar a estos undead y acabar con todos ellos – dijo Nath desenvainado su espada – pero fue una lástima que no haya podido rescatarte a ti y a tus tontos amigos, es más, solo me estorbaron en mi pelea contra el poderoso caballero de la muerte… si, solo yo tuve la fuerza, la valentía, la determinación, el… heee … el… coraje, la… la… la sabiduría, la fortaleza, el valor… eso creo que ya lo dije, pero no importa… que mas… ahí sí, el heroísmo, la inteligencia, la integridad y la intensidad para enfrentar prácticamente solo a las fuerzas invasoras de muertos vivientes, comandadas por un casi invencible caballero de la mue…-

El humano enmudeció al escuchar el sonido de cascos golpeando las piedras de la cercana calle, miro en la dirección que venía el sonido y vio a un solitario jinete undead que venía montado en un espeluznante corcel de huesos.

El aterrorizado teniente Nath soltó su espada y el collar, corrió hacia el borde del muelle, salto al agua y se alejo nadando velozmente en dirección al cercano faro.

El jinete undead llego al muelle y vio el dantesco escenario.

El ejecutor Arren estaba sorprendido, permaneció montado en su corcel y contemplo por algunos minutos los restos de los barcos hundidos en las cercanías, los cadáveres de los soldados humanos, orcos y undeads, y también los restos del caballero de la muerte.

- Maldición, por esto Vacendak tardaba tanto, estos malditos acabaron con él y sus tropas – dijo el ejecutor Arren desmontando del corcel al lado de su cuerpo desmembrado – al menos logro acabar con estos molestos enemigos de mi reina –

El undead se acerco al cuerpo de Fisko lo examino por unos segundos, luego camino y se acerco al cuerpo de Mariam, finalmente se acerco al cuerpo de Asajj.

- Que sorpresa, aun están vivos, han perdido mucha sangre y están inconscientes – dijo

observando los cuerpos – solo es cuestión de minutos para que mueran desangrados, pero para que esperar? -

Arren desenvaino una daga y los observo.

- Le llevare un presente a mi reina, las cabezas de sus enemigos -

El undead se agacho al lado de Asajj, la tomo de su roja cabellera levantándole la cabeza y acerco la hoja de la daga a su cuello para decapitarla.

- Las damas primero – dijo esbozando una maliciosa sonrisa.

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- Bien, con eso bastara – dijo la maga forsaken luego de terminar de vendar el brazo de un guerrero forsaken.

- Deja de gastar tus vendas Spirifer – dijo una sacerdotisa forsaken acercándose – nuestros conjuros son más efectivos para sanar a nuestras tropas heridas –

La maga levanto la mirada y observo a la undead vestida con la típica túnica negra que usaban los sacerdotes forsaken. Además de la usual falta de piel en las articulaciones, le faltaba la piel de la mandíbula inferior.

- Esta bien Dahlia – dijo la maga – solo quería ayudarlos un poco -

La maga observo a los sacerdotes forsaken que estaban sanando a los soldados de Sylvanas que habían resultado heridos producto del enfrentamiento de hace unos minutos, un poco mas allá estaban el guerrero tauren y otros soldados forsaken.

- Los cuerpos mutilados solo sirven para hacer abominaciones, así que apílenlos aquí – dijo Drakonus – los cuerpos que hayan resultado menos dañados colóquenlos en este otro lugar, pronto serán revividos -

Los soldados forsaken siguieron las ordenes del guerrero tauren, amontonaron los cuerpos que resultados desmembrados o con gran cantidad de daño, podían verse cuerpos de humanos, de undeads, ghouls y también estaban los cuerpos de Drilania y Segvrim.

Los cadáveres que resultaron con poco daño físico fueron tendidos boca arriba en el suelo, uno al lado del otro, esperando ser revividos por los necromantes mediante impíos rituales.

Sylvanas observaba atentamente a sus tropas mientras los heridos eran sanados y los cadáveres clasificados, luego miro por unos instantes a los prisioneros y después comenzó a mirar distraídamente hacia el oscuro cielo.

- Maldición, se están tardando mucho – dijo Sylvanas acercándose a la maga forsaken.

- Pero mi reina – dijo Spirifer – el ejecutor Arren se fue hace menos de 10 minutos -

- El tiempo pasa más lento de lo que creía, pero tu novio también está tardando mucho en darle una simple vuelta a esta torre –

Dahlia y la maga banshee miraron a la maga forsaken algo sorprendidas.- Mi… novio? – dijo la maga algo nerviosa.
- Spirifer, crees que no se que tu y el ejecutor Azerthor son amantes? – dijo la reina banshee mirando muy seriamente a la maga.
- Mi reina… yo –
- No tienes por qué avergonzarte, es natural que ustedes aun conserven esos sentimientos mundanos, tengo entendido que eran novios antes de morir a manos del azote -
- Si mi reina, así es – dijo Spirifer tristemente – antes de la llegada del azote éramos novios, íbamos a casarnos, pero un mes antes de nuestra boda, el príncipe Arthas ataco Lordaeron y nuestro sueño de formar una familia término abruptamente –
- Arthas, ese maldito nos ha hecho mucho daño, pero pronto lo pagara, eso te lo aseguro mi leal súbdita – dijo Sylvanas poniendo su mano en el hombro de la maga – todos tendremos nuestra venganza -
- Si mi señora – dijo la maga inclinando su cabeza respetuosamente – con su guía nos vengaremos de el –
La reina banshee observo atentamente a la maga y movió afirmativamente la cabeza, luego observo a los prisioneros sentados en la escalinata de la torre y sonrió.
- Así que tu y el ejecutor Azerthor son novios! –dijo la sacerdotisa forsaken sonriendo – te lo tenias muy guardado –
- Y te buscaste a un ejecutor como novio – dijo la maga banshee en tono ofensivo – los otros forsaken son muy poca cosa para ti? –
- Que estas insinuando? – respondió Spirifer muy molesta – Azerthor y yo éramos novios antes de morir como ya lo dije, además acaba de ser ascendido a ejecutor –
- No le sigas el juego a esta banshee amargada – dijo Dahlia – seguramente esta celosa porque nadie en Undercity se fijo nunca en una triste fantasma –
- Como te atreves – dijo la banshee comenzando a invocar una bola de fuego.

- Ya basta Kaelystia, deja de pelear como una niña y ven aquí – dijo Sylvanas en tono severo – ustedes dos también vengan -

- Te voy a cobrar esta ofensa – dijo la banshee a la sacerdotisa mientras caminaban hacia la reina banshee.

- Cuando quieras – dijo Dahlia sacándole la lengua – fantasma -

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La reina banshee camino hacia Jaina y los demás seguida por las mujeres y otros forsaken.

- Es mejor que comencemos a ejecutar a estos prisioneros – dijo Sylvanas tomando su arco y sacando una flecha de su carcaj.

- Esto se pondrá divertido – dijo maliciosamente la maga banshee.

-Nuestra reina va divertirse – dijo la sacerdotisa – seguramente cuando termine todos los prisioneros solo servirán para convertirlos en abominaciones -

La maga forsaken asintió con la cabeza.

– Disfruta de todo el espectáculo Jaina, serás la ultima en morir – dijo Sylvanas apuntándola directamente a la cabeza.

Luego de unos segundos apunto a Illiana, luego comenzó a apuntar uno a uno a todos los prisioneros, hsta que finalmente se detuvo al apuntar al archimago Tervosh.

- Primero el mago –dijo Sylvanas soltando la cuerda del arco.

La flecha cruzo velozmente el aire y se incrusto en el pecho del humano.

- Tervosh! – grito Jaina.

Una segunda flecha se incrusto entre los ojos del mago haciendo que su cabeza se sacudiera violentamente hacia atrás, su cuerpo cayó lentamente hacia atrás quedando apoyado en los fríos peldaños de piedra.

- Eres una maldita asesina – dijo Jaina con lágrimas en los ojos.

- No te pongas melodramática – dijo Sylvanas seriamente – esto fue solo el comienzo, aun te quedan muchas ejecuciones por presenciar, pero antes de la siguiente, todos deben ver algo –

Sylvanas apunto el cadáver del mago, todos notaron que este comenzó a agitarse.

Durante algunos segundos el cuerpo parecía tener convulsiones y de pronto reventó, los que estaban a su lado quedaron manchados con sangre, trozos de carne y vísceras, entonces para sorpresa de todos, de entre los restos del mago se levanto un esqueleto.

Tenía los restos de la túnica del mago, sus huesos habían quedado algo oscurecidos y estaban manchados con sangre, las cuencas de los ojos tenían unos puntos azul claro y el cráneo parecía estar rodeado por una llamarada azulada.

- Que paso? Que has hecho? – dijo Jaina horrorizada.

- Estas no son flechas ordinarias, son flechas mágicas con una habilidad especial, cualquiera que muera debido al daño causado por su veneno se levantara como un esqueleto bajo mis órdenes – dijo Sylvanas – ven a mi lado -

El esqueleto bajo las escaleras y camino hasta situarse al lado de Sylvanas y Kaelystia, inmediatamente unos forsaken se acercaron con piezas de armaduras y telas, rápidamente vistieron al esqueleto con unas hombreras negras, botas, guantes, los restos de una túnica y una capa hecha jirones.

- Alguien quiere ser el próximo? Algún voluntario para convertirse en un obediente esqueleto? O debo elegir al azar? –

Todos permanecieron en silencio mirando al esqueleto.

- Bien, entonces yo elegiré, veamos como es el esqueleto de una elfa nocturna – dijo apuntando a Kelline – eres la próxima, traidora -

Sylvanas tenso la cuerda del arco, la elfa nocturna cerró los ojos.

- Espere un momento mi reina – dijo Kaelystia – déjeme castigar a esta sucia traidora por haber matado a Sharlindra y a Melisara

Sylvanas sonrió, guardo la flecha en su carcaj y movió afirmativamente la cabeza.

La humana llamo a dos soldados forsaken para que la siguieran, camino hasta pararse frente a Kyra, la miro atentamente y comenzó a acariciarle suavemente el rostro.

- Las elfas nocturnas son muy hermosas,  casi tanto como lo éramos las altas elfas – dijo la humana sonriendo – este cuerpo humano es muy diferente a mi cuerpo original de piel blanca y cabello rubio, pero admito que me gusta el color oscuro de mi cabello y piel, me hacen destacar del resto de las humanas, pero en realidad, me hubiera gustado posesionar el  cuerpo de una elfa nocturna, así como lo hizo esta traidora, es una lástima que ya no tenga el poder para posesionar tu cuerpo -

Acto seguido le propino un fuerte puñetazo en el rostro, un delgado hilo de sangre broto de la boca de la elfa.

- Deja a mi hermana! – exclamo Kelline tratando de soltarse de sus amarras – si le haces algo te matare -

- No estás en posición de amenazarme, es que aun no te has dado cuenta?, mi reina ha triunfado, todos ustedes morían y se unirán a nosotros, pero antes voy a hacerte sufrir –

La banshee hizo una señal a los soldados, entonces los forzaken agarraron a Kyra por los hombros, la levantaron y la azotaron violentamente contra el suelo de piedra.

Justo en ese momento apareció del lado izquierdo de la torre el ejecutor Azerthor, traía su espada ensangrentada en la mano derecha y un casco de soldado de Theramore también ensangrentado en la mano izquierda.

- Mi reina! – exclamo el guerrero algo sorprendido al ver a la elfa tirada en el suelo y a la banshee casi encima de ella – ya ha comenzado a eliminar a los prisioneros? -

- Así es mi ejecutor, a pesar que tenemos tiempo de sobra para esperar a Vacendak y los demás, me he aburrido y decidí comenzar a eliminarlos – dijo Sylvanas en tono despreocupado – a propósito, demoraste un poco en darle la vuelta a la torre, encontraste algún humano escondido? –

- Si mi reina – dijo Azerthor levantando el casco ensangrentado – encontré a tres soldados tratando de esconderse, intentaron en vano salvar sus miserables vidas, los elimine sin mucho esfuerzo –

- Excelente mi ejecutor, ahora solo debemos esperar a que el ejecutor Arren regrese con Vacendak y el resto de mi ejercito, mientras tanto sigamos con la diversión, prosigan -

La maga banshee sonrío, le dio una patada a Kyra haciendo que girara en el suelo quedando boca abajo.

Se sentó en la espalda de la elfa, la agarro del cabello, le levanto la cabeza y se la estrello contra el duro suelo de piedra.

- Maldita! – dijo Kelline a regañadientes – juro que te matare -

- Lo jurarías por la vida de tu hermana? – dijo la maga sacando una daga y poniéndosela en el cuello a Kyra.

- No, espera -

- Si, eso es – dijo la maga – ya comienzo a ver la desesperación en tus ojos.

La humana movió la hoja de la daga por el cuello de la elfa haciéndole un corte de lado a lado.

- Ahora tu querida hermana morirá desangrada en pocos minutos, y luego será revivida como todos para servir a mi reina – dijo Kaelystia mirando a Kelline – eso es traidora, quiero verte llorar -

Azerthor vio como la elfa se agitaba en el suelo y las piedras comenzaban a teñirse rojo sangre, miro a la escalinata donde se encontraban los prisioneros y noto los restos de alguien, luego vio al esqueleto mago al lado de Sylvanas, observo a todos los soldados forsaken y a los posesionados, finalmente miro fijamente a su amada Spirifer.

De forma casi imperceptible el guerrero movió levemente la cabeza de abajo hacia arriba, la maga le respondió de la misma forma.

Azerthor retrocedió lentamente unos pasos y soltó el casco ensangrentado dejándolo caer al suelo.

La maga banshee reía mientras observaba a Kyra desangrarse, de pronto lo que pareció un destello de luz la golpeo en la cara, el fuerte impacto le hizo perder el equilibrio y cayó al suelo.

Casi al mismo tiempo una burbuja de luz rodeo a la elfa caída y por detrás de la torre, del mismo lado por donde llego Azerthor, aparecieron soldados orcos y humanos.

- Pero que significa esto? – exclamo Sylvanas al ver que los recién llegados se posicionaban al lado del guerrero undead – uno de mis ejecutores me ha traicionado? eso es inconcebible -

- Lamento mucho haber arruinado el historial de los ejecutores, pero yo no pedí ser uno de ellos – dijo el guerrero asumiendo una posición de combate – no voy a permitir que tu sed de venganza destruya este mundo -

- Voy a hacer que te arrepientas de haber nacido, de haber muerto y de haber vuelto a la vida! – exclamo Sylvanas encolerizada – Ejecutor Drakonus!, destruye a este traidor, pero antes acaba con la miserable vida de su novia! –

- Sera un placer mi reina – dijo el guerrero tauren desenvainando su espada y comenzando a correr hacia la maga que estaba acercándose a los prisioneros.

Antes que lograra alcanzarla, la maga se defendió con una nova de hielo que dejo inmovilizado al tauren por unos segundos, Drakonus hizo pedazos el hielo con su fuerza y levanto su espada para atacar a la maga.

- No permitiré que le pongas un dedo encima! – exclamo Azerthor deteniendo el ataque del tauren con su espada.

Ambos guerreros comenzaron a luchar a los pies de la escalinata, justo frente a los prisioneros.

- Que están esperando! –exclamo Sylvanas al ver que sus tropas aun permanecían inmóviles – ataquen, mátenlos a todos! -

Los orcos y los soldados de Theramore recién llegados, rápidamente rodearon a los prisioneros y entraron en combate contra los soldados forsaken y los soldados posesionados que se les fueron encima.

Spirifer saco una daga de entre su túnica y comenzó a cortar las amarras de los prisioneros.

A penas estuvo libre, Kelline se arrodillo al lado de Kyra, al mismo tiempo un paladín humano se acerco a ella y la curo con sus poderosos conjuros.

- No te preocupes – dijo el paladín – ya está fuera de peligro de muerte -

- Comandante Samaul – dijo Jaina – que sorpresa, creí que habías muerto en la ciudadela Footholde –

- Falto poco mi señora – dijo el humano liberando a Jaina de las amarras – afortunadamente fuimos asistidos por estos soldados de la horda, fueron enviados por su amigo Thrall -

- No esperaba menos de parte del señor de horda – dijo la Archimaga sonriendo.

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Mientras ambos bandos luchaban y los hace unos segundos prisioneros se unían a la batalla, Jaina se acerco a la maga forsaken que continuaba liberando a los prisioneros.

- Porque hacen esto? – pregunto la humana – porque nos están ayudando? -

- Porque al igual que esta forsaken renegada y esta banshee, nos hemos liberado del yugo de Sylvanas –

- Hay mas forsakens que se hayan liberado? –

- Lamentablemente no podemos saberlo, todo aquel que se liberaba e intentaba desertar era inmediatamente ejecutado por ella en Undercity, si alguien más se ha liberado, ha permanecido en silencio como nosotros para no ser destruido -

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Sylvanas retrocedió junto a Kaelystia, el esqueleto mago y otros magos para atacar a distancia, se posicionó bajo el wyrm de hielo, Dahlia se mantuvo por delante de la oscura reina junto a otros sacerdotes para sanar a los forsaken que estaban siendo heridos en batalla.

Las letales flechas de Sylvanas alcanzaron algunos objetivos, pero rápidamente eran sanados por Samaul y sus paladines, lo que impedía que fueran transformados en aterradores esqueletos bajo el control de la reina banshee.

Drakonus y Azerthor continuaban su lucha, ambos quedaron prácticamente en el centro de la batalla.

Los soldados forsaken, soldados posesionados y soldados banshees de Sylvanas estaban enfrascados en un feroz combate cuerpo a cuerpo contra los soldados de Theramore y los kor’kron orcos.

Ambos bandos eran atacados por los lanzadores de conjuros del bando contrario, los sacerdotes forsaken intentaban sanar rápidamente a sus soldados, pero no eran capaces de sanar a los soldados humanos que estaban posesionados por la reina banshee.

Por otra parte, los paladines humanos sanaban de forma más eficiente a sus heridos y además tenían la ventaja de  destruir completamente a los undead con sus poderosos conjuros ofensivos.

- Solo pierden el tiempo, mi victoria está asegurada – dijo Sylvanas alzando su mano derecha – destrúyelos a todos! –

El enorme wyrm de hielo había permanecido inmóvil observando el combate, a las ordenes de su reina agito sus alas y se elevo por los aires, ataco con su arma de aliento directamente a los soldados humanos y a los orcos. El impacto dejo cubiertos de una gruesa capa de hielo a varios orcos y humanos e incluso a algunos forsaken.

La criatura se mantuvo a varios metros de altura por sobre los contendores, abrió sus mandíbulas preparando un nuevo ataque gélido, pero de pronto un relámpago lo impacto en la cabeza, Sylvanas miro al cielo buscando el origen del rayo y vio un zepelín goblin saliendo de detrás de la torre, el dragón de huesos se acerco para atacarlo, pero fue recibido por chorros de fuego disparados por los lanzallamas de la nave, el wyrm rugió y dando media vuelta comenzó a alejarse en dirección al pantano.

- Vuelve aquí maldita bestia! – exclamo Sylvanas encolerizada.

Los paladines usaron sus escudos sagrados para liberar del hielo a los humanos y orcos, los forsaken que habían quedado cubiertos de hielo fueron aniquilados rápidamente antes que pudieran liberarse.

Los defensores comenzaron a ganar terreno, hicieron retroceder a los atacantes.

- La balanza se está cargando a nuestro favor – pensó Jaina – la victoria será nuestra -

Illiana, que había estado luchando junto a Badimazhraz y a Kyra, se desvaneció y comenzó a avanzar hacia Drakonus, que aun estaba combatiendo contra Azerthor.

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- Hmmm, a esta troll ya le habían cortado el cuello – dijo Arren mirando la delgada cicatriz que recorría el cuello azul de Asajj – claro, ahora lo recuerdo, según me contaron, ese bueno para nada de Elendur había matado a esa orca warlock, a un sacerdote humano y a una troll, seguramente es esta, debió sobrevivir por sus habilidades regenerativas, pero esta vez no tendrás tanta suerte, voy a separar tu cabeza de los hombros para llevársela como regalo a mi reina –

Arren apoyo la punta de la daga en el comienzo de la cicatriz del cuello y la hundió unos milímetros perforando la piel y rompiendo vasos sanguíneos, inmediatamente comenzó a brotar un hilo de sangre.

Antes que pudiera agrandar mas la herida escucho un rugido a la distancia,  justo a sus espaldas.

- Que fue eso? – dijo Arren levantando la hoja de su daga del cuello de Asajj – sonó como el rugido de la mascota de mi reina –

El forsaken soltó a la troll, se puso de pie y miro en dirección a la torre de Jaina, vio  un zepelín goblin y un poco mas allá pudo ver al dragón de huesos alejándose en dirección norte.

- Un zepelín de la horda – dijo Arren envainando su daga – están atacando a mi reina, debo ir en su ayuda –

Diciendo esto, el ejecutor invoco a su corcel, lo monto y se encamino rápidamente hacia la torre.

El cuerpo de Asajj comenzó a desangrarse aun más debido a la herida en el cuello.

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- Drakonus, que estás haciendo? – dijo Illiana apareciendo cuando estuvo lo suficientemente cerca del tauren – deja de pelear contra nosotros –

El tauren la miro por un instante, Azerthor aprovecho el descuido para atacarlo con una estocada directo al rostro, Drakonus movió la cabeza y esquivo el ataque, luego retrocedió dos pasos y ataco con un golpe ascendente de su espada, la hoja golpeo la coraza del guerrero, el metal se rasgo y el undead fue lanzado hacia atrás varios metros debido a la fuerza del impacto.

Drakonus rápidamente agarro por el cuello a Illiana la azoto en el suelo, la levanto en el aire, la soltó y le dio una fuerte patada que la lanzo contra la escalinata, se estrello violentamente en los peldaños y quedo inconsciente. Badimazhraz que estaba cerca de ella corrió a ayudarla. Jaina y Spirifer apuntaron con sus manos al tauren que había quedado solo a unos metros de distancia, listas para atacarlo con un conjuro. Raziel también apunto con su rifle a su alguna vez mejor amigo.

Azerthor se levanto del suelo, al hacerlo la coraza se le cayó a pedazos quedando su torso descubierto, aun así tomo su espada y corrió hacia el tauren que le daba la espalda, salto y ataco directo a la cabeza.

Drakonus se giro y vio la hoja de la espada a pocos centímetros, movió la cabeza y la espada alcanzo su cuerno derecho cortándolo a la mitad, además, la hoja se incrusto en su hombro derecho alcanzando la clavícula, inmediatamente golpeo al guerrero forsaken tirándolo al suelo.

Azerthor intento ponerse de pie, pero el tauren se lo impidió poniendo una de sus enormes pezuñas en su estomago.

Drakonus envaino su espada y se saco del hombro la espada de su oponente, la tomo firmemente con su mano derecha y se la clavo en el pecho.

Spirifer miro horrorizada a su novio tendido en el suelo con su propia espada incrustada en el pecho, y su horror aumento al ver al guerrero tauren desenvainar nuevamente su espada y levantarla para rematar a Azerthor en el suelo.

La maga undead lanzo al tauren un proyectil de hielo para intentar llamar su atención, el ataque fue esquivado, pero casi inmediatamente una flecha se clavo en el hombro izquierdo del tauren.

Spirifer miro hacia atrás y vio a Kelline con su arco tensado con otra flecha lista para disparar.

La segunda flecha voló directo a la cabeza del tauren, este con un veloz movimiento de su espada la corto en el aire y nuevamente intento atacar al forsaken caído, pero antes de alcanzarlo, un relámpago golpeo a Drakonus en el pecho y lo lanzo hacia atrás, este cayó pesadamente sobre varios forsaken que combatían cerca de él.

Spirifer miro de donde vino el ataque y vio a un troll shaman bajando del zepelín por una cuerda, al tocar tierra movió su mano derecha saludando a la maga forsaken, esta sonrió y corrió hacia Azerthor, al llegar a su lado se arrodillo y miro sus heridas.

Los defensores se acercaron rápidamente y rodearon a los forsaken renegados para defenderlos.

- No te preocupes… querida – dijo el guerrero sacándose la espada del pecho – recuerda que resistimos… más daño que cuando… vivíamos –

- Aun así tienes una herida muy grave, estas sangrando mucho – dijo la maga – alguien puede ayudarlo, por favor –

- Yo lo sanare – dijo un paladín acercándose –

- No, espera – dijo Raziel – tus conjuros sanadores están basados en luz, si la usas en él lo destruirás –

- Estas seguro? –

- Los undead son seres impíos, el poder de la luz los destruye, solo pueden ser sanados con conjuros basados en magia sombría –

- Es cierto – dijo Spirifer – los conjuros de sanación de nuestros sacerdotes están basados en las sombras en lugar de la luz –

- Nuestra sacerdotisa una vez sano a Illiana usando conjuros sombríos – dijo Glory – quizás pueda hacer algo con alguno de mis conjuros basados en sombras –

- No, yo lo sanare – dijo una voz tras ellos.

De pronto apareció al lado de los forsaken una figura vestida con una túnica negra y encapuchada, se descubrió la cabeza revelando a una undead con la mandíbula inferior desprovista de piel. Inmediatamente los soldados la apuntaron con sus armas.

- Dahlia?- dijo Spirifer muy sorprendida – como llegaste hasta aquí? -

- Una poción de invisibilidad – dijo la undead mostrando un pequeño frasco vacio.

- Acaso estas desertando? –

- Si, ya no quiero ser parte de este despiadado plan de Sylvanas – dijo arrodillándose – he decidido luchar en su contra y ser libre, ya sea venciendo o muriendo –

La sacerdotisa puso sus manos sobre el pecho de Azerthor, dijo unas palabras en gutterspeak y lo sano, luego se acerco a Illiana y también sano sus heridas, aun así esta continuo inconsciente.

.

- Maldito troll – dijo Drakonus aún medio aturdido en el suelo – voy a hacerlo pedazos! –

El tauren y los soldados forsaken sobre los que había caído encima hace unos instantes, se levantaron del suelo, avanzaron unos pasos hacia los defensores para seguir combatiendo, pero se detuvieron de golpe, acto seguido caminaron rápidamente hacia Sylvanas y los lanzadores de conjuros.

Mas soldados forsaken retrocedieron y solo unos pocos permanecieron combatiendo, pero debido a la desventaja numérica comenzaron a ser abatidos rápidamente por los soldados de Theramore.

Luego de unos segundos ambos bandos quedaron totalmente separados, los soldados humanos y orcos miraban a los forsaken esperando que se lanzaran al ataque. Pero todos permanecieron en sus posiciones.

De pronto, algunos forsaken se adelantaron, envainaron sus armas y corrieron rápidamente hacia los defensores.

- No nos lastimen – dijo uno al ver a los soldados con sus espadas listos para atacar – nos estamos cambiando de bando, combatiremos a Sylvanas –

- No les hagan daño! – exclamo Jaina – dejen que se nos unan -

- Me parece un truco – dijo Samaul – estén atentos -

Pero antes que llegaran junto a los soldados humanos, los soldados forsaken comenzaron a atacarlos con sus ballestas, y Sylvanas misma atravesó la cabeza de uno de los traidores con una de sus letales flechas, en segundos la mitad de los desertores habían sido eliminados y el resto tenía heridas de consideración.

La sacerdotisa desertora Dhalia se apresuro a sanarlos con ayuda de la maga Spirifer.

- Rindete Sylvanas – exclamo Jaina – ahora sí que estas en desventaja numérica, la mitad de tus tropas han sido eliminados, tu dragón te ha abandonado, algunos de tus soldados te han abandonado y quizás haya más dispuestos a traicionarte –

- Es cierto – dijo Sylvanas tranquilamente – algunos de mis forsaken han desertado, pero les diré a ellos, y a los que estén pensando en traicionarme, les juro que cuando este celebrando la victoria voy a ejecutarlos a todos personalmente, sus despojos ni siquiera servirán para alimentar a los buitres, se van a arrepentir de haberme traicionado, todos saben que no estoy alardeando –

Sylvanas observo por unos segundos a los forsaken que la rodeaban y sonrió al ver el miedo en sus ojos.

- Y para que lo sepas mi querida Jaina, lo tengo todo bajo control –

La reina banshee levanto su mano derecha y chasqueo los dedos, casi inmediatamente se escucho un rugido y desde la parte exterior de la muralla apareció el dragón de huesos, ataco rápidamente al zepelín antes que sus tripulantes pudieran accionar los lanzallamas para defenderse, con su arma de aliento congelo el costado del globo y luego con sus garras rompió el hielo, la tela del globo se rasgo inmediatamente perdiendo todo el aire caliente que contenía, la nave cayó rápidamente estrellándose en el suelo.

Mientras todos miraban estupefactos, sorpresivamente los kor’kron orcos y varios soldados de Theramore atacaron al resto de sus compañeros y a los aventureros desarmándolos y reduciéndolos rápidamente.

- Los orcos nos han traicionado! – exclamo Samaul – no debimos haber confiado en la horda, estaban en esto desde el principio –

- Estas muy equivocado, estúpido humano – dijo Sylvanas sonriendo – estuviste tan ocupado peleando contra mis tropas, que no te diste cuenta que tus hombres eliminaron casi solo a soldados humanos, precisamente los soldados que tenia controlados mentalmente, de hecho, hice que prácticamente se suicidaran –

Samaul entonces contemplo el suelo y se percato que realmente la mayoría de los enemigos abatidos eran soldados humanos, solo la cuarta parte de los cadáveres eran soldados undead

- Eres una maldita… – dijo el paladín a regañadientes.

- Una maldita estratega – dijo Sylvanas sonriendo – les ordene mentalmente a todos mis soldados que retrocedieran y solo los posesionados continuaron combatiendo, una vez que ustedes mataron a sus propios hombres me apodere de la mente de los orcos y tus tropas, además le ordene a mi dragón que regresara y se arrastrara por detrás del muro, para no ser detectado y atacara a esa molesta maquina voladora –

- Entonces la pérdida de control de tu criatura solo fue una actuación? – dijo Jaina.

- Mas o menos, permití que se alejara lo suficiente para que pensaran que se había marchado -

- Mi reina, perdóname – dijo un forsaken que estaba entre los defensores, se acerco y se arrodillo ante ella – yo.. estaba equivocado -

- Elegiste traicionarme – dijo Sylvanas desenvainando sus espadas – y ya dije lo que haría con los traidores! –

Acto seguido lo decapito con sus espadas.

- Todos los que osaron traicionarme serán ejecutados – dijo pateando la cabeza del undead a penas toco el suelo – todos serán ejecutados inmediatamente, ya no tendré ninguna consideración con ustedes humanos, ninguno será revivido para formar parte de mis tropas, solo serán usados para formar partes de mis abominaciones –

Los orcos y los humanos posesionados rápidamente maniataron a los pocos soldados que no estaban bajo el poder de la reina banshee.

Los aventureros intentaron oponer resistencia, pero los superaban ampliamente en número y no fueron capaces de librarse de sus captores, pronto estuvieron nuevamente atados y sentados en la escalinata de la torre de Jaina.

Azerthor, Spirifer, Dahlia y los forsaken desertores fueron encadenados por sus antiguos compañeros undead, una vez los tuvieron inmovilizados comenzaron a golpearlos salvajemente y los dejaron tirados en el suelo.

- Esto es lo que ganas por oponerte a mi señora – dijo la banshee Kaelystia parándose al lado de Dahlia y pateándola en la cara – como voy a disfrutar viendo tu ejecución -

- Maldita banshee – dijo la sacerdotisa mientras levantaba la cabeza para mirar a su agresora – cuando me libere de aquí voy a matarte -

- Tendrás que hacer fila – dijo la humana riendo – esta banshee traidora prometió matarme por agredir a su hermanita, y aun estoy esperando que cumpla su amenaza -

- Paciencia – dijo Kelline – mientras siga con vida todavía tengo posibilidades de cumplir mi palabra -

- Si claro, vas a liberarte y matarme – dijo la humana agachándose al lado de la maga forsaken – y tu traidora, también piensas matarme? -

- Si ninguna de ellas lo logra, entonces yo lo hare – dijo Spirifer –

Kaelystia se puso de pie, muy seriamente miro a los prisioneros y desenvaino una daga.

- Voy a arrancarles a todas su traicionera cabeza -

- Ya basta – dijo Sylvanas, que había estado escuchando atentamente toda la conversación entre la maga banshee y las prisioneras – no dejes que te provoquen esas traidoras, yo personalmente las ejecutare -

- Como órdenes mi señora – dijo Kaelystia guardando su daga.

- Bien, llego el momento de acabar con sus miserables vidas – dijo Sylvanas a los prisioneros – comenzare por alguien que me ha causado demasiados dolores de cabeza, alguien que causo un gran retraso en mi campaña de conquista destruyendo una enorme cantidad de la plaga que teníamos almacenada en Undercity, alguien que asesino a mi maestro apotecario, alguien que revelo mis planes a la horda, por su culpa todos mis agentes infiltrados en sus ciudades fueron eliminados y mi ataque sorpresa arruinado. Ejecutor Drakonus, sabes que hacer -

El tauren asintió con la cabeza, camino hacia Illiana, que aun estaba inconsciente, la agarro del cuello y la llevo arrastrando hasta dejarla ante Sylvanas, desenvaino su espada y la levanto dispuesto a decapitarla.

- Espera – dijo Sylvanas – no le permitiré una muerte rápida e indolora, quiero que sepa que has sido tú quien acabo con su miserable existencia, despiértala -

- Si mi reina – dijo Drakonus envainando su espada.

El tauren nuevamente agarro a la rogue del cuello, la levanto del suelo y comenzó a abofetearla hasta que volvió en sí.

- Drakonus, estas aquí – dijo Illiana sonriendo mientras abría lentamente los ojos – tuve un sueño muy extraño, Sylvanas nos atacaba y tú estabas de su lado y…-

El tauren la abofeteo violentamente tirándola al piso.

- Que es lo que te pasa? – dijo la undead confundida, miro a su alrededor, vio a Sylvanas y sus tropas, a sus amigos amarrados, y también vio los cadáveres de Segvrim, Drilania y Masterwolf entre montones de cuerpos desmembrados – no, no era un sueño, deseaba que solo fuera un mal sueño, solo un sueño… -

Drakonus agarro a Illiana de la chaqueta y la levanto.

- Porque haces esto, porque la obedeces? – pregunto la undead – deberías ayudarnos a enfrentar a Sylvanas, no estar de su lado –

- Cállate traidora – dijo tirándola nuevamente al suelo. Se dirigió a unos undead que estaban tras el – sujétenla –

Dos forsaken se acercaron rápidamente, la agarraron cado uno de un brazo y la levantaron.

- Mataste a Drilania y a Segvrim, vas a matarnos también a todos los demás? Vas a ayudar a Sylvanas a destruir todo, a destruir Mulgore… a destruir tu amada Thunderbluff? –

Drakonus hizo unas señas a otros soldados, los forsaken trajeron un cajón de madera y lo pusieron delante de Illiana.

- Cuando estuve por primera vez en Thunderbluff me prometiste que algún día destruirías a Sylvanas – dijo Illiana mirando al único ojo del guerrero – ya lo has olvidado? -

- Prepárenla – dijo a los soldados – voy a arrancarle su habladora cabeza –

Los forsaken pusieron a su prisionera boca abajo sobre el cajón, esta comenzó a forcejear para intentar liberarse, pero las huesudas manos le sujetaron firmemente los brazos a su espalda inmovilizándola.

El guerrero tauren desenvaino su espada y la levanto preparándose para asestar el golpe mortal.

Illiana cerró los ojos y dejo de forcejear esperando el final.

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- Que hago ahora? – se pregunto el ejecutor Arren mientras permanecía detenido a mitad de camino de la torre de Jaina.

Se detuvo hace unos instantes al ver como el wyrm de hielo regreso volando a baja altura, también vio como ataco por sorpresa al zepelín goblin derribándolo.

Ahora estaba indeciso, si acaso debía regresar al muelle y decapitar a los enemigos moribundos de Sylvanas, o regresar con su reina y comunicarle de la muerte de Vacendak y sus tropas.

- No escucho sonidos de combate – dijo dirigiendo con las riendas a su montura en dirección al muelle – mi reina debe tener todo bajo control, voy a encargarme de esos aventureros –

El corcel solo avanzo unos metros y nuevamente se detuvo.

- Tengo la sensación que mi reina me necesita – pensó el ejecutor haciendo que su corcel girara nuevamente en dirección a la torre – más tarde puedo venir a buscar sus cabezas, de todos modos morirán desangrados pronto, si es que ya no lo están -

El ejecutor golpeo la grupa de su aterradora montura y esta comenzó a correr a toda velocidad por la calle hacia la torre.

.

Drakonus permaneció inmóvil por unos segundos con la espada en alto.

- Ya ha sido suficiente pausa dramática, no lo crees – dijo Sylvanas acercándose al tauren y poniendo su mano derecha en su hombro izquierdo – mátala de una vez –

Drakonus movió lentamente su pie derecho hacia atrás girando su torso y brazos hacia la derecha y antes que alguien notara el cambio de su postura de ataque, bajo la hoja de su espada y trazo un poderoso arco hacia adelante.

Las cabezas de los dos forsaken se separaron de sus cuellos y rodaron por el suelo para sorpresa de todos.

Antes que alguien pudiera reaccionar ante el sorpresivo ataque, el tauren rápidamente hizo girar el mango de su espada quedando la hoja apuntando hacia atrás y dio una fuerte estocada.

Illiana pudo ver las cabezas de los soldados cayendo delante de ella y sintió como sus brazos eran liberados, escucho caer los cuerpos de ambos a su lado, levanto la cabeza y vio a Drakonus de pie a su lado, se sorprendió al ver detrás de el a la reina banshee con la espada del tauren atravesada en su torso, vio como de la herida comenzaba a brotar un liquido de color negro, similar a la sangre de los orcos.

- No te dejare vencer – dijo Drakonus girando para mirar a Sylvanas mientras agarraba firmemente el mango de su espada – no permitiré que destruyas todo –

Ningún undead atino a hacer algo, todos quedaron petrificados al ver a su reina herida, incluso el dragón de huesos permaneció inmóvil.

Illiana rápidamente fue a liberar a sus amigos y a los soldados, los que comenzaron inmediatamente a atacar a los undead antes que reaccionaran.

Y entonces la reina banshee rio.

- Estúpido tauren, considere que en algún momento podrías traicionarme – dijo Sylvanas atacando con un poderoso ataque sombrío a quemarropa que lanzo al tauren a varios metros de ella.

- No pensaste que te entregaría un arma que pudiera hacerme daño, o si? – dijo tomando el mango de la espada para sacársela – mátenlo! –

Los undead reaccionaron ante las palabras de su reina, varios prepararon sus ballestas y dispararon contra el tauren mientras aun estaba en el suelo, las saetas se incrustaron en la armadura de Drakonus, sangre roja comenzó a brotar de las heridas manchando la negra armadura.

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- Drakonus! – exclamo Illiana al ver al tauren siendo abatido con saetas.

La undead ya había liberado a varios de sus amigos, corrió para intentar socorrer al tauren, pero fue detenida por los kor’krons posesionados. Rápidamente los aventureros y soldados liberados enfrentaron a los orcos y los lanzadores de conjuros atacaron a los forsaken que estaban cerca de la reina banshee.

A pesar de sus heridas Drakonus se levanto y corrió hacia Sylvanas, embistió a varios soldados forsaken en su camino y antes que la reina banshee lograra sacarse la hoja de la espada, el tauren agarro firmemente el mango y lo empujo hasta que la guarnición toco la coraza de Sylvanas.

- Sabia que el encantamiento de esta espada no te afectaría, fue por eso que hice que fuera cambiado, o es que acaso no te fijaste en tus soldados muertos? –

Sylvanas entonces miro los cuerpos decapitados de los soldados que segundos antes el tauren había matado, no habían quedado reducidos a ceniza como lo habría hecho el encantamiento de la espada. Rápidamente la expresión de su rostro cambio de la alegría a la sorpresa y luego al miedo al sentir como su herida comenzaba a arder.

- Maldito, que me has hecho – dijo agarrando el mango de la espada y tratando de sacársela.

- La espada ahora posee la combinación de encantamientos capaces de destruirte, ya estarás sintiendo los efectos –

- No puedes hacerme esto, eres mi esclavo, solo vives para hacer mi voluntad! –

- Lamentablemente para ti, mi voluntad resulto ser más fuerte que la tuya -

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Sylvanas con un último movimiento desesperado soltó el mango de la espada y ataco a Drakonus con una poderosa nova de sombras, los soldados que estaban combatiendo cerca fueron lanzados lejos por el impacto, el tauren no se movió ni un centímetro.

La reina banshee tomo las espadas de su cinturón para atacar al tauren, su esfuerzo fue demasiado tarde.

A pesar que las espadas gemelas atravesaron el pecho del tauren, Drakonus empujo hacia arriba con todas sus fuerzas, el aterrador grito de Sylvanas paralizo a todos, vivos y muertos vivientes.

Fue muy rápido, todos vieron a Drakonus trazar con su espada un arco hacia arriba, el aire se tiño con la sangre negra de la reina banshee, el tauren cayó de espaldas al suelo.

Sylvanas permaneció de pie algunos segundos, se podía ver desde su vientre una línea vertical que atravesaba su pecho, cuello y rostro.

De pronto cayó de rodillas al suelo y gran cantidad de sangre negra broto de la herida mortal, y todos pudieron ver algo aterrador, desde dentro de Sylvanas salió lo que parecía ser una banshee que se desvaneció en el aire emitiendo un horrible grito.

Segundos después el cuerpo comenzó a arder y quedo reducido a cenizas.

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En ese instante el wyrm de hielo rugió y comenzó a hacerse pedazos, se desplomo quedando reducido a un montón de enormes y congelados huesos.

Los orcos kor’kron y los soldados humanos posesionados volvieron a ser dueños de sus acciones.

Algunos forsaken continuaron luchando junto a las banshees en contra de los soldados humanos, los aventureros y los orcos

Algunos forsaken soltaron sus armas y se rindieron dando gracias por su liberación.

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Kaelystia, al ver que todo estaba perdido intento escapar, una flecha le atravesó la parte inferior de la pierna derecha haciéndola caer boca abajo, Kelline salto sobre ella enterrándole la rodilla en la espalda haciéndole crujir las vertebras, la banshee intento arrastrarse pero sus piernas no le respondían, entonces la elfa le agarro la cabeza con ambas manos y con un brusco movimiento le destrozo las vertebras del cuello.

- Te lo advertí – dijo mirando el rostro de la humana, cuya cabeza había quedado volteada hacia atrás.

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El ejecutor Arren estaba subiendo por el camino cuando escucho el aterrador grito de Sylvanas, llego a la cola de wyrm cuando este comenzó a hacerse pedazos, los enormes huesos de las alas le cayeron encima, su corcel se desvaneció y quedo cubierto por los huesos congelados, resistiendo el intenso frio comenzó a arrastrarse entre los huesos.

Cuando al fin salió de entre los restos vio a muchos de sus antiguos camaradas muertos, otros se estaban rindiendo, sus enemigos aun vivían y también vio al tauren en el suelo con las espadas de Sylvanas clavadas en el pecho, ante el estaban los restos calcinados de un cuerpo, que supuso eran de su reina.

- Malditos! – exclamo saliendo de entre los huesos al tiempo que invocaba su corcel – han matado a mi reina –

El undead cabalgo directamente hacia Jaina, embistió en su camino a orcos, humanos y undeads por igual, al llegar a la escalera salto de su caballo y blandió su espada en el aire, un par de metros antes de alcanzar a la humana fue detenido, una gran cantidad de hielo rodeo su cuerpo inmovilizándolo, vio que la maga conocida como Spirifer lo apuntaba con sus manos.

- Traidores, se han unido a los enemigos de mi reina – dijo el undead tratando de liberarse – los matare a todos! –

- Desafortunadamente no te has liberado – dijo Azerthor poniéndose frente a él con su espada en las manos – lo lamento mucho ejecutor Arren, eres de los pocos forzaken que realmente me simpatizaba, quizás en otra vida podríamos haber sido buenos amigos –

El guerrero lo ataco con su espada directamente al cuello, decapitándolo.

- Es una pena – dijo Spirifer – que no todos se hayan liberado de la maligna influencia de Sylvanas –

- Una verdadera lástima – dijo el guerrero abrazándola – pero al menos todo término -

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- Perdóname…por haberte… golpeado – dijo el tauren acariciando el rostro de Illiana – perdóname… por haber… matado… a tus… amigos -

- No me puedes hacer esto – dijo Illiana mientras sostenía la cabeza de Drakonus sobre sus piernas y tomaba con sus manos la mano que la acariciaba – no puedes dejarme ahora que ella al fin está muerta –

Raziel y los demás miraron a Drakonus, sabían que no se podía hacer nada, las letales flechas le habían provocado hemorragias internas y el veneno había hecho su efecto, la poderosa nova de sombras había hecho pedazos su espíritu y las espadas de Sylvanas habían destrozado el corazón del guerrero, debió haber muerto por el primer ataque, pero había resistido para cumplir su promesa de destruir a Sylvanas.

Illiana aun sostenía la mano de Drakonus, cuando de pronto se le soltó y cayó pesadamente al suelo quedando inerte.

- Alguien haga algo – dijo Illiana mirando a todos con desesperación – los paladines pueden salvarlo, son capaces de hacerlo -

- No es posible – dijo Samaul friamente – está muerto -

- No, no puede ser, Mariam podría salvarlo, si estuviera aquí, donde esta ella? -

- Illiana por favor – dijo Raziel con lagrimas en los ojos – el ya se ha ido -

- No, es mentira! – dijo Illiana aferrándose al cuerpo ensangrentado de Drakonus  – no me puedes dejar sola, no ahora -

Raziel y el resto de los aventureros miraron con tristeza a Illiana llorando sobre el cuerpo de su camarada

- DRAKONUS! – Exclamo Illiana con la vista al cielo. Su grito de dolor se pudo escuchar en toda la ciudad.

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Fin del episodio III

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Epilogo

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2 comentarios

  1. como pudo morir drakonus con las flechas si las flechas eran no era de sylbanas ademas los paladines podían curarlo me pregunto¿QUE PASOOO?

    febrero 18, 2011 a las 2:10 pm

    • Pero si esta clarito, le llegaron un monton de flechas, posiblemente envenenadas, (recuerda que en El Señor de los Anillos Boromir murio con 3 o 4 flechas), le llego una nova de sombras a quemaropa, que lanzo a la mierda a los que estaban cerca. Y por ultimo le atraveso el pecho con sus dos espadas, o sea, es un tauren con mas resistencia que un humano, pero es mortal, y diria que recibio bastante castigo, los palas estaban ocupados por otro lado, pero aun asi no hubieran podido salvarlo.
      Ademas, esto no es como el juego, aqui no existe el conjuro resurrecion ni correr en modo espiritu hasta tu cuerpo para revivir, esto es mas realista, si alguien recibe el suficiente daño, pues se muere y ya.
      Asi lo dispuse como autor, y si quiero matar a todos los demas heroes o destruir todo Azeroth, pues asi va a ser.

      febrero 21, 2011 a las 1:57 pm

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