Aventuras en el mundo de Azeroth

Episodio IV – Capitulo 1

Episodio IV  – Regresos.

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Ha pasado un año desde la batalla en Isla Theramore…

… un año, desde que el destino de Azeroth cambio para siempre…

… un año, desde que Sylvanas Windrunner, la reina banshee triunfo en Theramore…

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La victoria de Sylvanas en isla Theramore fue el inicio de la conquista del continente de Kalimdor.

La caída de la ciudad humana agrego numerosos refuerzos al ejército de la reina banshee.

Antes que las fuerzas de la horda pudieran ser advertidas por los pocos héroes que sobrevivieron a la destrucción de isla Theramore, Sylvanas ataco Thunderbluff desde dentro gracias a un portal oculto en una caverna bajo una de las elevaciones.

La ciudad fue totalmente destruida y el territorio de Mulgore arrasado, los tauren revividos hicieron al ejercito forsaken mucho más poderoso.

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Los agentes de la reina banshee infiltrados en los territorios de la alianza en Kalimdor se encargaron de distribuir la plaga encualquier lugar donde hubiera humanos.

Al mismo tiempo la letal plaga iba camino a los reinos del este en barcos mercantes salidos desde Theramore.

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En Undercity los apotecarios continuaban con sus esfuerzos para crear una nueva plaga que afectara a las demás razas, pero consiguieron algo mucho peor, una variedad que corrompía la tierra y la vegetación. Poco después de la victoria en Theramore fue enviada a Kalimdor para las pruebas, que resultaron un éxito, inmediatamente los territorios conquistados comenzaron a ser corrompidos.

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Antes que alianza en los Reinos del Este se enterara de la campaña de conquista en Kalimdor, Sylvanas dio su golpe sorpresa.

Los embarques enviados desde Theramore con la plaga fueron distribuidos por los agentes infiltrados en todas las ciudades, pueblos y fortalezas donde hubiera humanos, incluso lograron hacerla llegar a los humanos que no pertenecían a la alianza.

El resultado fue catastrófico.

Stormwind fue atacada por el ejercito de Sylvanas al mismo tiempo que la plaga hizo su efecto, se ocupo la misma táctica que en Theramore, a pesar de los valientes esfuerzos del rey Varian Wrynn, la ciudad fue conquistada.

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Antes que Ironforge se enterara de la caída de la capital humana, el ejercito undead se movilizo usando el tren subterráneo, al mismo tiempo otro destacamento entro a Dun Morogh y ataco la capital enana por la puerta principal, con esta distracción el grueso del ejercito entro por la estación del tren, la sorpresa fue total, el último bastión de la alianza cayó bajo el poder de la reina banshee.

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Mientras tanto en Kalimdor, los territorios de los elfos nocturnos también fueron conquistados.

Teldrassil, el gigantesco árbol nación de los elfos nocturnos fue destruido.

La horda fue arrinconada en la nación orca de Durotar, resistieron durante meses hasta que finalmente se atrincheraron en Orgrimmar.

Poco a poco los forsaken fueron apoderándose de los diferentes barrios de la ciudad.

Se dice que aun no la han conquistado totalmente y los orcos aun resisten en el valle de la sabiduría.

Lamentablemente esta ultima información no ha podido ser corroborada o refutada.

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De este modo las mareas de la oscuridad cubrieron al mundo.

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Las alguna vez poderosas razas de la horda y la alianza fueron eliminadas casi totalmente de la faz de Azeroth, solo unos pocos sobrevivientes se esconden en zonas remotas, ocultándose de los escuadrones de exterminio forsaken.

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Pero también quedan algunos héroes.

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Héroes que jamás se rendirán ante el poder de la reina banshee.

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Pero puede un solo héroe cambiar el destino de un mundo que ha dejado de existir?…

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Capítulo I   -  La ultima guerrera.

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- Date prisa, nos están alcanzando – exclamo la guerrera humana al ver como los orcos se acercaban rápidamente.

- Ya casi, aun no domino muy bien esta cosa – dijo la guerrera orca mientras terminaba de hacer una invocación. Ante ella se materializo un espectral corcel undead – listo, vámonos de aquí -

La orca y la humana montaron la aterradora montura y cabalgaron velozmente por el estrecho cañón que conducía a la salida oeste de Orgrimmar.

- Entramos muy fácilmente, debí saber que se trataba de una trampa – dijo la orca – pero saber que Thrall aun resistía en su fortaleza…-

- Cuidado, arqueros a la izquierda – exclamo la humana al ver como de entre los restos de las edificaciones orcas comenzaron a aparecer soldados undead. El escuadrón comenzó a disparar ráfagas de veloces flechas que, gracia a la pericia de la orca, no llegaron a su objetivo.

- La puerta está justo al frente, ya casi estamos a salvo – exclamo la orca. – maldición, es ese maldito saco de huesos otra vez -

La orca detuvo el corcel de golpe y observo al grupo de undead que bloqueaba la puerta.

- No pensaban que volverían a escapar – exclamo el forsaken desenvainando su espada – su grupo de aventureros siempre fue un dolor de cabeza para mi reina, pero en pocos segundos, acabare con ustedes dos, y el problema estará resuelto definitivamente -

- Ejecutor Zygand, aun no aprendes a mantener cerrada tu bocota – exclamo la orca desafiante – por cierto, me encanta tu nueva mano -

El undead se miro el arma de puño con el símbolo de la alianza que tenía en lugar de su mano derecha, frunció el ceño y apunto con ella a las mujeres.

- Maldita orca, ahora pagaras por haberme cortado la mano, mátenlas!! -

Los arqueros undead se acercaron desde atrás y comenzaron a disparar flechas, los soldados que permanecían junto al ejecutor comenzaron a caminar hacia las mujeres.

- Sujétate bien – dijo la orca tomando firmemente las riendas del corcel – prepara tu lanza -

- Lista, al ataque! – exclamo la guerrera humana.

El corcel undead comenzó a correr en dirección a la puerta, la orca desenvaino su espada y ataco a los soldados que se pusieron a su alcance, la humana tomo una lanza y la arrojo contra ejecutor Zygard atravesándole el pecho. Este quedo tambaleando justo delante del corcel, la orca lo pateo en la cabeza al pasar a su lado, tirándolo al suelo.

- Deténganlas!!- rugió el ejecutor poniéndose de pie y tratando de sacarse la lanza del pecho.

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- Lo hemos logrado – exclamo la orca mientras atravesaban la puerta oeste.

Comenzaron a cruzar el arruinado puente sobre el rio Southfury, cuando de pronto vieron una enorme figura de pie en medio del puente, se trataba de una abominación.

Antes de que pudieran reaccionar, la enorme criatura ataco al corcel, golpeándolo con una de sus gigantescas manos.

Las jinetes y su montura se estrellaron contra la débil estructura del puente, rompiendo las barandas y cayendo los más de 100 metros de altura que separaban la estructura de las verdosas aguas.

- Es casi imposible que sobrevivieran a esa caída, pero de todos modos, será mejor ir a buscar sus cuerpos – dijo Zygard acercándose al borde para mirar hacia abajo.

En eso, toda la estructura del puente comenzó a estremecerse. Los undead volvieron rápidamente a la puerta y toda la estructura de madera se desplomo cayendo al rio.

- El puente les cayó encima, que buena suerte tengo – dijo Zygard sonriendo – lo único malo es que ahora tendremos que dar un rodeo para llegar a Ashenvale -

- No se preocupe mi señor – dijo un undead que vestía una túnica negra – ellos son los interesados y nos esperaran todo el tiempo que sea necesario -

- Tienes razón apotecario Falthis, ya tienes las muestras?-

- Si, hace unos minutos el apotecario Holland envió las cajas desde Undercity a través de un portal -

- Excelente, has los preparativos, partiremos enseguida – dijo Zygand dando media vuelta y caminando hacia el interior de la ciudad.

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- Estas bien? – dijo la guerrera orca sacando a la humana del agua – cuando vi que estabas bajo los escombros creí que alguno de esos pedazos de madera te había atravesado el tórax -

- No estoy bien, me siento muy débil – dijo la humana desplomándose en la orilla del rio – me duele la espalda y casi no siento las piernas -

La orca miro la espalda de la humana, justo en donde termina la protección de la coraza y se une con el cinturón, una flecha estaba incrustada en medio de la columna, solo unos centímetros del astil sobresalían, la flecha se había quebrado por la caída.

- No, esos miserables te hirieron con sus flechas – dijo la orca examinando la herida – veo signos de …necrosis -

- Entonces estoy infectada con la plaga, ya estoy muerta – dijo la humana sin fuerzas para levantarse – estamos cerca, por favor, llévame con ellos -

- Por supuesto -

La corriente las había arrastrado junto a los escombros del puente unos 500 metros desde la caída, los restos del puente se trabaron en una zona del rio mas angosta, justo donde comienza a subir el camino desde Barrens hacia la puerta oeste de Orgrimmar.

La orca invoco a su montura undead, subió con cuidado a la humana en la silla, y monto sujetándola firmemente, avanzo cautelosamente por el camino que subía desde la orilla hasta donde comenzaba el puente, para su sorpresa no había guardias, ya no tenían un puente que vigilar.

Entonces corrieron rápidamente por el camino, bordeando el rio Southfury y entrando al territorio de Ashenvale.

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Todo se veía como la última vez que habían venido a la región, los árboles muertos, el suelo corrupto y cielo verdoso.

El camino desde el rio subía por una ladera y cruzaba el campamento de los Warsong. Hace meses había sido destruido por las fuerzas de exterminio de Sylvanas.

La orca detuvo al corcel y miro las cercanas ruinas del campamento por algunos segundos, las torres de vigilancia solo eran escombros calcinados, la fortaleza Kargathia estaba en ruinas. Todo el suelo del lugar estaba lleno de esqueletos.

La orca hizo continuar a su corcel, tomo firmemente las riendas y cerró los ojos, sabía que entre los esqueletos había muchos de niños orcos, no quiso repetir el dolor que le provocaba verlos, como la última vez.

Era casi el mediodía y estaba casi tan oscuro como la noche. El cementerio elfico solo estaba a algunos kilómetros de los restos de la base orca, la guerrera conocía bien el camino, muchas veces vino durante este último año, para sepultar a sus amigos allí.

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Al fin llegaron al lugar, no había lapidas visibles, solo unas ruinas de diseño darnasiano. Alguien que no lo supiera, jamás adivinaría que el lugar era un cementerio, solo había matorrales secos y unos pocos árboles.

Pero la orca y la humana sabían que este alguna vez fue un lugar sagrado para los elfos nocturnos, un lugar donde sepultaban a sus seres queridos, el lugar donde descansan muchos queridos amigos.

La orca bajo a la humana del corcel cargándola en brazos, la siniestra criatura se desvaneció en una nube de humo, camino unos metros y la puso en el suelo al lado de unos arbustos secos.

Se saco su casco negro, dejando al descubierto su largo cabello negro, sus tristes ojos azules y su rostro verdoso surcado por una cicatriz horizontal que cruzaba su mejilla izquierda.

- Hola querido – dijo dándose un beso en su mano y luego tocando el suelo con ella.

Se arrodillo al lado de la humana, le saco el casco dorado que alguna vez usaron los mariscales de la alianza. Miro los ojos celestes de la humana, tenía la mirada perdida hacia el cielo, se saco los guantes, ordeno la rubia melena de la guerrera, y acaricio sus pálidas mejillas.

- Perdóname… por dejarte sola – dijo la humana tomando la mano de la orca con sus manos – siempre… pensé que caeríamos … juntas -

Las lagrimas comenzaron a brotar de los ojos de ambas mujeres, la orca acomodo la cabeza de la humana en su regazo y la abrazo, la humana puso sus manos sobre las de la orca.

- Nunca hablamos sobre… lo que pasaría… cuando quedara solo… una… pero en mi caso… sabes qué hacer … perdóname… ahora estarás sola… nadie podrá traerte… aquí cuando caigas… -

- Tú debes perdonarme, fue mi culpa que fuéramos a Orgrimmar, si te hubiera escuchado, aun estaríamos… -

- Escondidas?… estoy cansada de… escondernos… estoy cansada … quiero descansar… con ellos … puedo oírlos… me están llamando – dijo mientras cerraba los ojos.

La orca aun podía escuchar la débil respiración de la humana, la abrazo con fuerza.

- Nuestras razas… los… orcos y humanos… siempre fueron…enemigos… desde la primera vez… que se encontraron… hace mas de… una generación… nosotras dos… somos enemigas… por naturaleza… te doy… las gracias… porque… a pesar… de todo… siempre… fuiste… mi… mejor… ami…-

La guerrera humana no logro terminar la frase, sus manos soltaron las manos de la orca y sus brazos cayeron inertes a los lados de su cuerpo y su cabeza se inclino hacia la derecha.

La orca permaneció unos minutos abrazando el cuerpo de la humana, llorando en silencio.

- Debo darme prisa, no soportaría tener que hacerte lo mismo – dijo la orca recordando lo que ocurrió hace más de un año, cuando vinieron por primera vez a sepultar a uno de sus amigos caídos y descubrieron los terribles efectos de la plaga undead.

La guerrera busco en unos arbustos y saco una picota que estaba oculta semienterrada en el suelo, comenzó a excavar una fosa de un metro de profundidad.

Cuando acabo recogió trozos de madera seca y arbustos secos e hizo una cama en el fondo de la fosa. Tomo el cuerpo de la humana y lo deposito sobre las ramas, le acomodo las hombreras doradas en forma de águila, cruzo sus manos sobre el pecho, le dio un beso en la mejilla y le puso el casco. Finalmente puso su espada de la horda a un lado del cuerpo.

- Adiós mi amada amiga, descansa junto a nuestros queridos amigos – dijo mirando el cuerpo de la humana – y a mi amado -

La orca encendió una antorcha y se paro ante la fosa.

- Debo hacerlo ahora – pensó – Antes que… -

De pronto le pareció que la humana había movido un poco un dedo de su mano. Tiro la antorcha y la madera seca se prendió rápidamente, todo el cuerpo comenzó a arder. La orca cayó al piso de rodillas llorando.

Se sentó en el frio y duro suelo y observo como las llamas consumían el cuerpo de su amiga, vio el humo elevarse al cielo como si su espíritu se liberara.

Cuando el fuego se consumió no quiso mirar, sabía que solo quedaban huesos chamuscados y cenizas entre piezas ennegrecidas de la alguna vez dorada armadura de mariscal de la alianza.

Comenzó a llenar la fosa con la tierra de la excavación.

Al finalizar busco en las cercanías mas arbustos secos y cubrió la excavación.

- Si algún día esos miserables vienen por estos lados, no se imaginaran que ustedes están aquí, no encontraran rastro alguno de sepulturas, nunca profanaran sus cuerpos mis amigos -

La orca saco de uno de sus bolsos una flor marchita, la puso en el suelo y se sentó a su lado.

- Ha pasado más de un año desde que me fuiste arrebatado querido – dijo hablando en idioma orco – siempre quise ser la siguiente, para reunirme contigo y nuestros ancestros, pero la muerte no me encontraba, solo parecía buscar a nuestros amigos y ahora, soy la ultima -

La orca permaneció en silencio algunos minutos, miro el suelo en distintos lugares, a pesar de no haber marca alguna, sabía exactamente la ubicación de los cuerpos de sus amigos.

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- Ahora que hare? no sé si acaso podre encontrar alguno de los pequeños grupos de sobrevivientes, el que encontramos en Winterspring ya debe haberse cambiado de lugar, pero pensándolo bien, ahí nos dijeron que la fortaleza de Thrall aun no había sido conquistada, debe haber sido una banshee o algún infiltrado para enviarnos a una trampa, si así fue, en este momento los escuadrones de exterminio ya deben haberlos eliminado a todos… si, ese maldito de Zygand debe haber preparado todo para atraernos y como dijo,  resolver el problema definitivamente…-

La orca miro sus bolsos en el suelo, junto a ellos estaba la espada de dos manos de mariscal de la alianza, que había pertenecido a la guerrera humana.

- No sé porque conserve tu espada querida amiga, quizás para tener un recuerdo tuyo – dijo poniéndose de pie y tomando el arma en sus manos – deje mi espada en tu tumba, y conserve la tuya quizás con la intención de seguir luchando, pero ya no tiene ningún sentido hacerlo -

La orca miro hacia el cielo buscando alguna señal, pero solo vio las horribles nubes verdosas que impedían el paso de la luz del sol.

- Quizás debería volver a Orgrimmar, entregarme a Zygand y terminar con todo esto -

dijo la orca dando unos pasos hacia el camino que conducía a los restos del campamento warsong – o quizás debería quedarme aquí, y esperar a que la muerte venga por mi -

La guerrera dio media vuelta y regreso hasta las tumbas, tomo su casco y sus guantes del suelo, camino hasta donde había colocado la flor marchita, dejo la espada y sus piezas de armadura en el suelo y se tendió mirando hacia el cielo.

- Si, aquí me quedare, junto a mis amados amigos, esperándola pacientemente -

La orca cerró los ojos y escucho.

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Nada.

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Ningún sonido llego a sus oídos

Ni el suave susurro de la brisa moviendo las hojas de los arboles.

Ni el de los pequeños animales al escurrirse por entre la hierba.

Ni el molesto canto de los grillos

Ni el lejano aullido de los lobos.

Recordó los días antes de Theramore, cuando acampaban a la intemperie, la noche era inundada por todos esos sonidos que la molestaban al tratar de dormir.

Esos sonidos que ahora tanto anhelaba.

Sonidos que jamás volvería a escuchar.

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El silencio era absoluto.

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Solo podía oír su respiración y el latir de su corazón.

Allí, tendida junto a los cuerpos de sus seres amados, espero a la muerte.

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No sabía cuánto tiempo llevaba tendida, horas, días, quizás solo algunos minutos.

De pronto escucho el sonido.

- Ya se acerca, viene por mi – pensó aun con los ojos cerrados.

Escucho un lejano galopar que parecía provenir del este.

Lentamente se hacía más fuerte, parecía el sonido de los cascos de varios caballos.

- Que es eso? – dijo la orca en voz baja abriendo los ojos y levantándose – son caballos, no es posible -

La orca rápidamente se puso los guantes y casco, tomo la espada de dos manos y corrió en dirección al cercano camino de piedra que atravesaba Ashenvale de forma longitudinal, escucho el sonido de los cascos más fuerte, se oculto entre los arbustos y espero.

Vio pasar a varios undead cabalgando sus monturas de huesos dirigiéndose hacia el oeste, el ejecutor Zygand encabezaba al grupo.

- Zygand y sus hombres, que estarán haciendo aquí, hace varios meses que la vida en Ashenvale fue exterminada – pensó mirando al grupo alejarse – no hay nada de interés aquí -

Rapidamente la orca volvió a las tumbas, y comenzó a borrar las huellas de sus pisadas con unas ramas.

- Lo siento querido, pero debo averiguar que pretende ese saco de huesos, quizás ha llegado mi hora, pero será lejos de aquí, sin arriesgarme a que encuentren sus tumbas, si voy a caer, será luchando hasta el final contra esos malditos, y me llevare conmigo a todos los que pueda -

Invoco a su corcel y se dirigió al camino.

- Adiós amigos, pronto me reuniré con ustedes – dijo comenzando a moverse.

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La guerrera se movilizo por fuera de la calzada de piedra para no hacer ruido, no los veía, le habían sacado ventaja por el tiempo que demoro en borrar sus huellas.

Pero a donde se dirigirían?

Acaso a Splintertree? No, había sido totalmente destruido hace 7 meses.

Astranar? También fue destruido hace 7 meses.

Quizás a Barrens? Tampoco, debieron dar un rodeo, ya que el puente de la puerta oeste de Orgrimmar fue destruido, hubiera sido más corto entrar directamente desde Durotar. Quizás a Felwood, aunque deberían tener alguna ruta de vuelo al lugar.

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No los veía, había cabalgado por casi 1 hora y ni rastros de ellos.

- Maldición, los he perdido, donde se metieron? – dijo deteniendo el corcel y bajando de él, a los pocos segundo la aterradora montura se desvaneció en una nube de humo.

La orca examino el camino y no encontró rastro alguno, frustrada se tendió en el duro suelo mirando al verdoso cielo, se puso de lado y apoyo la cabeza en el suelo.

Entonces escucho el sonido, pudo escuchar los cascos de los caballos golpeando el suelo, no estaban muy lejos.

- Ahí están, pero donde? No parecen galopar sobre las piedras del camino, suena como que golpearan la tierra, salieron del camino, pero hacia donde?-

La orca se puso de pie y miro bien el lugar donde se encontraba.

- Dor’Danil, estoy cerca, acaso hacia allá se dirigían?- pensó mientras invocaba a su corcel – el camino está un poco más atrás, será mejor revisar -

Dio la vuelta y llego a la bifurcación del camino que se dirigía al túmulo, desmonto y examino el terreno.

- Si, aquí están las huellas de los cascos, vinieron por aquí, van a Dor’Danil, pero por que? no hay nada allí, ya se apoderaron de todo lo que podía serles útil ahí -

La orca nuevamente invoco a su corcel y se movilizo en dirección al antiguo túmulo.

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A un kilometro del lugar bajo de su corcel, corrió escurriéndose entre los arbustos, luego avanzo sigilosamente al acercarse a su destino, y los vio.

Tenían un pequeño campamento, había una carpa, una mesa con varios frascos, varias cajas apiladas y además había un arco de piedra de forma circular con runas de color morado que destellaban.

- Tienen algún tipo de portal y al parecer está activo – dijo la orca en voz baja – pero a donde conducirá…. que pretenderán estos sacos de huesos, debo acercarme más para escucharlos -

La guerrera se acerco lo más posible y pudo escuchar claramente la voz de Zygand, hablaba en gutterspeak, por suerte, ella había aprendido el idioma hacia tiempo atrás.

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- Bien, aquí está todo lo que ellos necesitan – dijo el ejecutor mirando una lista en un pergamino mientras observaba las cajas y las botellas sobre la mesa – es hora de ir a nuestra reunión -

- Estamos listos señor – dijo un mago.

- Procedan -

Dos magos forsaken se posicionaron uno a cada lado del portal, levantaron sus manos y comenzaron a hacer una invocación.

El hueco del portal se lleno con lo que parecía ser un liquido de color azul, con chispas blancas agitándose en el centro, algunas chispas mas grandes comenzaron a girar por sobre las runas del circulo de piedra.

El extraño efecto duro algunos segundos y entonces desapareció dejando el portal como en principio, pero algo muy extraño había ocurrido.

Ya no se veía lo mismo de hace unos segundos, a través del hueco del portal podía verse el tronco de un árbol lleno de vida, y el pasto alrededor también se veía sin la corrupción del resto del bosque.

- Por los ancestros, no puede ser – pensó la orca al mirar el interior del portal – es Ashenvale, tal como se veía antes de la plaga -

La guerrera observo maravillada ese trozo de paisaje que no había visto hace ya casi un año, muchos recuerdos inundaron su mente, recuerdos de cómo era la vida en Azeroth antes del ataque de Sylvanas.

Uno de los forsaken tomo los frascos de la mesa y los puso cuidadosamente en una pequeña caja, otros soldados agarraron las cajas y se dirigieron al portal.

- Si, ahora todo empieza a tener sentido, siempre me pareció extraño que hubieran podido desarrollar la plaga nuevamente siendo que había sido destruida en Undercity, y ahora tengo la respuesta aquí, ante mis ojos – pensó la orca mirando como Zygand y sus hombres atravesaban al otro lado del portal – de alguna forma consiguieron abrir un portal al pasado para llevar la plaga desarrollada y conquistar fácilmente el mundo – dijo colgándose su ballesta a la espalda, saco de una de sus bolsas una cadena, la puso en el mango de la espada y la unió a su guante derecho a la altura de la muñeca – debo detenerlos, quizás aun sea posible impedir todo el horror que sufrimos este último año -

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- Bien, ahora solo queda esperar que regresen – dijo uno de los magos – Zygand ordeno que mantuviéramos el portal abierto y que vigiláramos, por las dudas -

- Por las dudas? El ejecutor se preocupa demasiado, los últimos enemigos de mi reina fueron destruidos esta mañana, deberíamos ir a dormir un rato – dijo un guerrero bostezando.

- Ni siquiera sé porque trajimos esta cosa con nosotros, pero ordenes son ordenes – dijo otro guerrero undead que salía de la tienda -

- Que es eso? – dijo uno de los magos mirando unos arbustos

- Que cosa? -

- Debo estar alucinando, juraría que escuche el ruido del seguro de una ballesta -

- De que hablas, solo yo tengo una ballesta y esta justo aqu…-

El guerrero undead no pudo terminar la frase, la saeta se clavo en su cuello destrozando sus cuerdas vocales, antes de poder hacer algo, vio con sorpresa la veloz figura negra saliendo entre los arbustos cargando contra él, segundos después la enorme hoja de una espada de dos manos lo corto a la mitad.

- Nos atacan! – exclamo uno de los magos comenzando a conjurar una bola de fuego.

Antes que lo lograra, la enorme hoja de la espada le corto ambas manos y luego lo decapito.

- Mato a uno de los magos, el portal se cerrara en un minuto – dijo otro forsaken antes de ser atravesado por la hoja de la espada.

El otro mago estaba frente a la orca, lanzo una nova de hielo dejándola inmovilizada, se teleporto con la intención de atacarla por la espalda, apenas el undead desapareció, la guerrera lanzo una estocada hacia atrás, adivinando el movimiento del mago. El mago reapareció justo donde estaba la hoja de la espada quedando atravesado su pecho. La orca retiro la espada y el mago cayó al suelo.

- Ven aquí – grito el ultimo forsaken que quedaba con vida corriendo a la carpa. La orca lo siguió, pero se detuvo de golpe al ver salir a una abominación.

- Acaba con ella!- ordeno el guerrero.

La enorme criatura ataco con su hacha, la orca logro detener el ataque bloqueando con su espada, pero la abominación ataco con su arma secundaria. El gancho de la cadena la golpeo en el vientre haciéndola tambalear, la abominación ataco otra vez con su hacha, esta vez impacto en la coraza, que resistió el poderos golpe pero aun así se resquebrajó.

La orca cayó al suelo, la enorme espada casi se le suelta de la mano, pero la sujeto firmemente mientras intento ponerse de pie.

La abominación rápidamente soltó su hacha y agarro a la guerrera de una de sus piernas, antes que esta consiguiera levantarse.

La levanto y la azoto violentamente contra el suelo.

Con el terrible impacto la orca soltó el mango de la espada.

La abominación volvió a levantarla y la azoto con más fuerza aun, el mango de la espada estaba separada por unos centímetros de la mano de la orca, agarro la cadena con los dedos y logro agarrar el mango de la espada, antes que la abominación pudiera azotarla en el suelo una tercera vez, la orca logro herirla en un brazo, la criatura la soltó y la orca cayó al suelo de espaldas, antes que lograra levantarse, la abominación le dio un pisotón en el pecho.

La orca escucho quebrarse su armadura y sintió romperse algunas de sus costillas.

La abominación entonces la agarro de la cabeza, la levanto y la azoto contra uno de los bordes del portal haciéndolo remecerse.

- Ten cuidado monstruo tonto – dijo el guerrero forsaken – podrías estropear el portal -

La abominación lo miro y luego a la orca que intentaba atacarla con la espada, la criatura empezó a apretar con su mano.

El casco comenzó a deformarse por la enorme presión hasta que se fracturo, la orca sintió como algunos trozos del metal del casco roto comenzaban a punzar su cabeza, con su mano derecha trataba de atacar a la criatura con la espada y con la mano izquierda trataba desesperadamente de soltarse del agarre golpeando la mano de la abominación, pronto la sangre le broto de la frente y le cubrió toda la cara, la visión se le nublo por la sangre en los ojos, pudo sentir en su boca el amargo sabor de su sangre negra.

La sangre comenzó a escurrir por el cuello, la orca comenzó a perder las fuerzas, sus brazos cayeron inertes a los lados de su cuerpo, soltó la espada y quedo colgando sujeta de la cadena a su muñeca, estaba por desmayarse cuando escucho hablar al undead.

- Ya la has matado, muy bien, ahora puedes tirarla por ahí -

La abominación entonces la tiro dentro del portal.

- Estúpida bestia, que has hecho? No tenias que tirarla dentro del portal, espero que no haya pasado nada malo, sino Zygand me matara -

La abominación lo miro y se encogió de hombros.

- Se nota que estas hecho con partes de humanos, eres tan estúpido como ellos – dijo el undead a regañadientes – vamos, debemos ir tras ella -

Cuando el guerrero se paro ante el portal, nuevamente apareció el liquido y las chispas agitándose, las runas comenzaron a parpadear rápidamente y entonces desaparecieron, solo quedando el portal de piedra como al principio de la invocación.

El guerrero rápidamente cruzo por el portal y salió del otro lado, dio la vuelta y regreso donde estaba la abominación observándolo sin entender nada.

- Maldición, el portal se cerro, Zygand me matara – exclamo el frustrado forsaken tomándose la cabeza con ambas manos.

Miro por unos instantes el vacio portal y sonrió.

- Si es que alguna vez logra regresar -

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Fin del capitulo.

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