Aventuras en el mundo de Azeroth

Episodio IV – Capitulo 3

Capitulo 3 – Respuestas a algunas interrogantes referentes a la batalla de Isla Theramore.

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- Estas perdido humano! – exclamo Azerthor saltando sobre Samaul.

El humano quedo tendido de espaldas, el undead clavo su espada en el suelo, a centímetros de su cabeza.

- No te muevas ni hables en voz alta – dijo en undead – he decido traicionar a mi reina y voy a ayudarlos a acabar con ella –

- Pero que estás diciendo  -

- Tienen prisionera a Jaina y a varios aventureros, mataron a algunos de ellos en la puerta principal, hay muchos undead y varios humanos posesionados por banshees y controlados por Sylvanas, supongo que no están solo ustedes dos – dijo mirando al soldado que estaba unos metros más atrás apegado al muro de la torre-

Samaul se quedo callado.

- Debes confiar en mi humano, estoy arriesgando mi vida y la de mi amada, debo moverme rápido para que no sospechen – dijo levantando su espada y clavándola otra vez en el suelo – necesito que me des un poco de sangre -

- Muy bien, confiare en ti – dijo Samaul sacándose un guante y agarrando la hoja de la espada con la mano, se hizo un corte que dejo manchada la espada.

Azerthor escucho las pisadas del caballo a sus espaldas.

- Azerthor, estas bien? – pregunto el ejecutor Arren parado a menos de un metro de Samaul.

- Si ejecutor Arren – dijo el guerrero saliendo de entre los arbustos alzando su espada ensangrentada – solo era un soldado escondido, temblaba como un conejo asustado –

- Si, estos débiles humanos tiemblan al vernos – rio Arren.

- Solo por si acaso, voy a ver alrededor de la torre, por si hay otro humano escondido – dijo el guerrero forsaken rogando porque el ejecutor no quisiera acompañarlo.

- Iré contigo – dijo el ejecutor comenzando a caminar hacia él.

- No te molestes, ve al muelle a ver al comandante Vacendak, puedo arreglármelas solo –

- Esta bien, le informare a mi reina – dijo el ejecutor haciendo que su corcel comenzara a retroceder.

Azerthor entonces comenzó a caminar entre los arbustos, fingiendo que estaba buscando en ellos. Le hizo una señal al soldado que estaba en el muro de la torre para que retrocediera, Samaul se quedo inmóvil entre los arbustos hasta que vio que Arren se alejo en su corcel, entonces se arrastro por el suelo hasta llegar al muro de la torre.

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Minutos después se habían reunido con los orcos junto al zepelín.

- La situación es crítica, han capturado a todos los que defendían a Jaina, mataron a muchos soldados en la puerta principal y trajeron prisioneros a unos pocos supervivientes, uno de los hombres de Sylvanas fue a los muelles en busca del comandante del ejército que atacaría desde sus barcos -

- Debe ser ese caballero de la muerte – dijo Kargrul – hundimos todos sus barcos con el zepelín, pero los humanos y algunos de mis kor’krons se quedaron para enfrentarlos, desconozco el resultado del combate –

- Sylvanas estaba preocupada de porque Vacendak no llegaba, se suponía que debía destruir todas las defensas del muelle y movilizarse con sus tropas a la torre, quizás haya sido derrotado –

- Es posible, pero debemos actuar rápido, debemos atacar y rescatar a Jaina y a los demás mientras contamos con el factor sorpresa – dijo Samaul.

- El plan es el siguiente –dijo Azerthor – yo me adelantare y veré la situación, les daré la señal para que actúen, tengan listos los lanzallamas del zepelín, lo más seguro es que el wyrm de hielo nos ataque –

- En seguida –dijo el capitán goblin subiendo a la nave -

- Hagámoslo – dijo el undead comenzando a caminar hacia el frente de la torre con su espada y un casco de soldado ensangrentados.

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- Por supuesto todo esto lo supimos después de la batalla – dijo Badimazhraz – Azerthor llego justo a tiempo, la reina banshee ya había comenzado a ejecutar a los prisioneros cuando el intervino y cambio el curso de la batalla…-

El enano relato como pareció darse vuelta el resultado del conflicto con la llegada de los humanos y los orcos, el enfrentamiento de Drakonus y Azerthor, el ataque del wyrm de hielo, la intervención del zepelín goblin, la deserción de algunos undead y la inmediata represalia de la reina banshee, la aparente ventaja de los defensores sobre las fuerzas undead, el sorpresivo contraataque de Sylvanas posesionando a los orcos y recapturando a todos, la preparación para la ejecución de Illiana y el sorprendente ataque de Drakonus a Sylvanas con la posterior muerte de ambos.

- Lamentablemente jamás sabremos que le paso a Drakonus – dijo el enano tristemente – creemos que esa espada que encontró en Dor’danil fue usada por Sylvanas para dominarlo, pero no estamos seguros, porque Raziel encontró también un arma similar en el mismo lugar y no le paso nada -

- Quizás el conjuro de dominación no funcionaba en elfos – dijo Sylda.

- Es posible – dijo Mariam – pero quedaron muchos cabos sueltos, el dijo que cambio el encantamiento de la espada para que afectara a Sylvanas, pero si tenía planeado desde el principio traicionarla, porque mataría a Segvrim y a Drilania? –

- Tal vez para que no sospechara de el – dijo Kaician.

- Acaso tu matarías a uno de tus amigos para fingir que te has unido a tus enemigos? – le pregunto el enano paladín.

- Si, tal vez lo haría – dijo el humano mirando a la elfa.

- Recuerdo la noche que Drakonus desapareció de Thunderbluff, durante la tarde estuvo varias horas con Drilania haciendo un encantamiento para su espada – dijo Badimazhraz.

- Tienes razón, había olvidado ese detalle – dijo la paladín – eso podría significar que Drilania sabía algo, lamentablemente se llevo el secreto a la tumba –

- Quizás esos dos tauren se traían algo, eso de que estuvieron varias horas haciendo un encantamiento me parece una escusa barata – dijo el humano guerrero – seguramente el la mato porque lo amenazo con contarle todo a su novia undead -

- Por favor muchacho – dijo Dunstan – deja de decir tantas tonterías.

- Hazle caso a tu amigo y cállate – dijo Mariam algo molesta.

- No son tonterías, todo está muy claro – dijo Kaician levantándose de la silla – los taurens eran amantes y…-

El humano no logro terminar su frase, la paladín se levanto y le dio una fuerte patada en la cara, este salió volando y aterrizo aparatosamente en la mesa que estaba junto a ellos haciéndola pedazos y cayendo al suelo.

- Nadie insulta la memoria de mis amigos caídos! – dijo Mariam parándose al lado del guerrero atontado.

Al ver que intentaba pararse lo pateo en la cara.

Kaician quedo inconsciente entre los restos de la mesa.

- No es la primera vez que este muchacho se mete en problemas por hablar de más – dijo Dunstan visiblemente relajado – al menos esta vez no hizo que me golpearan a mí también -

La elfa solo se limito a sonreír.

- Creo que será mejor no seguir hablando de temas personales – dijo Badimazhraz.

- Tienes razón – dijo Mariam – será mejor irnos –

- Espera – dijo Zylda – no vas a contarnos como sobreviviste?

- Esta bien, pero solo porque ustedes dos me han caído bien – dijo la paladín acomodándose en la silla – cuando ese ghoul me ataco, creí que todo había terminado, caí sobre el piso de madera y vi oscuridad, no sé cuánto tiempo permanecí ahí sin poder moverme, escuche todas las tonterías que dijo ese cobarde y luego escuche una voz que me llamaba, abrí los ojos y me levante, todo se veía en penumbras, escuche la voz a mis espaldas, al darme vuelta tuve una visión, en medio de la arena estaba la catedral de la luz de Stormwind, se veía tan iluminada y en su escalera vi al espíritu de Uther y los espíritus de mis amigos muertos…-

- El espíritu de Uther? – pregunto Dunstan – Uther Lightbringer? -

- Si, el mismísimo Uther -

- Por la luz, el era mi amigo, lo conocí en la segunda guerra, cuando todavía era un muchacho, nunca imagine que moriría antes que yo, y mucho menos de la forma que en lo hizo -

- También lamente mucho su muerte hace seis años, ahora que lo pienso, es muy irónico, si acaso Sylvanas hubiera logrado su objetivo final, hubiera vengado su muerte –

- Vengar una muerte destruyendo todo el planeta para conseguirlo no me parece algo aceptable – dijo Badimazhraz – mejor continua con tu relato -

- Esta bien, como decía, ahí estaban Uther y mis amigos, me estaban llamando para ir con ellos, sentí mucha paz, me encamine hacia ellos, pero algo paso –

- Que es lo que paso? – pregunto la elfa –

- Escuche un terrible grito de dolor – dijo la paladín – el grito de Illiana -

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- Illiana – dijo Mariam deteniéndose – algo terrible ha ocurrido -

- Porque te detienes? – dijo Uther seriamente – que estas esperando para unirte a la luz? -

- Mis amigos me necesitan, aun no puedo abandonar este mundo -

- Tus amigos están muy lejos de ti, te aseguro que ya no necesitan tu ayuda, han resultado victoriosos – dijo Uther – además, tu cuerpo no resistió las graves heridas, moriste -

- Fisko y Asajj me necesitan – dijo Mariam dando la espalda a Uther – se que puedo salvarlos -

- Ya te lo dije, tu moriste, si intentas volver a tu cuerpo morirás instantáneamente, las fuerzas de Theramore vencieron gracias a tu esfuerzo y los de tus amigos, la amenaza de Sylvanas acabo, Azeroth está a salvo por ahora, ustedes ya cumplieron con su deber, es tiempo que descansen para siempre, ven a la luz y deja que tus amigos vayan junto a sus ancestros –

- No puedo hacerlo Uther – dijo Mariam parándose al lado de su cuerpo – sé que puedo salvar a mis amigos, la luz me ayudara, ahora cuando más la necesito -

- Entonces ve y sálvalos – dijo Uther sonriendo – ve con mis bendiciones, que la luz te acompañe -

Mariam sonrió al ver a los espíritus de sus amigos mover la cabeza afirmativamente.

- Adiós amigos, algún día volveremos a encontrarnos, espero que no sea tan pronto –

Mariam se agacho al lado de su cuerpo, vio la gran mancha de sangre bajo ella.

- Estoy segura que esto va a doler, y mucho -

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Mariam abrió su ojo izquierdo, pudo ver a Fisko tirado en el piso a unos pocos metros, cerca de el habían otros cuerpos de humanos, orcos y undeads

Se sentía muy débil, la parte derecha de su rostro le ardía, también sintió un fuerte dolor en el pecho, sintió su cuerpo mojado, como si estuviera en un charco.

Su cara y ojo izquierdo comenzaron a doler horriblemente, el dolor era casi insoportable, apoyo sus manos en el piso y logro sentarse, miro a su alrededor.

Asajj estaba tirada a unos pocos metros de distancia, también sobre un charco de sangre, no estaba lo suficientemente cerca para ver sus heridas.

Fisko estaba tendido boca abajo, sobre un charco de sangre negra, estaba lo bastante cerca para ver el agujero en su armadura.

Muy cerca del guerrero orco estaba el cuerpo del caballero de la muerte, estaba cortado de forma transversal y a sus pies estaba clavada la Gorehowl.

Un poco más allá estaban los cuerpos de sus alguna vez compañeros de aventuras, Kristos estaba muerto, no había duda, el caballero de la muerte corto su brazo en combate y con su espada rúnica le robo el alma, Nimrod había sido herido pero no había muerto, recordó que en medio de la batalla intento sanarlo, pero los forsaken se lo impidieron.

Mariam no sabía realmente si Fisko y Asajj estaban con vida, sabía que la muerte por desangramiento es lenta, toma varios minutos en los cuales la victima permanece inconsciente, solo esperaba que no fuera demasiado tarde.

- Estoy muy débil, no resistiré mucho tiempo mas – pensó Mariam a punto de desmayarse – solo espero que la regeneración de Asajj esté trabajando al ciento por ciento -

Con un último esfuerzo y su ultima reserva de mana, lanzo un conjuro de sanación a la sacerdotisa troll y entonces se desmayo.

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- Mariam, me escuchas? – dijo una voz que parecía estar muy lejos.

- Mariam – repitió la voz más cerca.

- Mariam, despierta -

La paladín trato de abrir sus ojos, solo pudo abrir el ojo derecho. Vio a Glory.

- Por fin has despertado – dijo la warlock sentándose en la cama – creímos que jamás te recuperarías del coma -

- Coma?, cuánto tiempo ha pasado? –

- Dos semanas y media –

La paladín miro a su alrededor, se encontraba acostada en una cama en una habitación de la posada, la que estaba siendo usada como un improvisado hospital. Miro las demás camas buscando a sus amigos, solo vio algunos soldados y orcos heridos, también vio en una cama cercana a la sargento Amelyn, tenia vendada la cabeza y el ojo derecho.

Mariam entonces se miro el cuerpo, todo su torso estaba vendado, se comenzó a tocar el rostro y se dio cuenta que la mitad izquierda de su rostro estaba vendada.

- Cuando llegamos al muelle vimos horrorizados la masacre, Fisko estaba arrodillado y te sostenía en sus brazos, tenias todo el rostro ensangrentado, se veía destrozado, pensamos que estabas muerta, Asajj estaba un poco mas allá, había logrado mantener con vida a duras penas a algunos humanos y orcos que habían logrado resistir, los paladines se encargaron de sanarlos, la misma Asajj tenía graves heridas en el vientre y también tenía una herida en el cuello -

- Tuve razón al sanarla a ella primero, supuse que su habilidad regenerativa aun la mantenía con vida – dijo la paladín sonriendo – hice mi último esfuerzo para salvarla, con la esperanza que nos sanara a los demás -

- Y resulto, ella rápidamente te sano y luego sano a los demás, gracias a ti se salvaron muchas vidas –

- Gracias al poder de la luz volví para salvarlos, todavía no era mi momento –

- A que te refieres? –

- Yo morí, estaba fuera de mi cuerpo, estaba comenzando el viaje a la luz, ahí estaban Uther, uno de mis antiguos maestros y también estaban Alexa, Ark – dijo la paladín haciendo una pausa – también vi a Drilania y a Segvrim, ellos murieron, no es así? –

- Si, ellos murieron, fueron… fueron asesinados por Drakonus –

- Que has dicho? – pregunto sorprendida Mariam.

- Lo que oíste, el llego junto a soldados humanos para ayudarnos a combatir a los undead, pero de repente nos atacaron, los soldados habían sido poseídos por Sylvanas, nos capturaron y nos llevaron donde Jaina, también la habían capturado, Masterwolf murió protegiéndola –

- Es horrible, no lo puedo creer, pero que paso? donde esta Drakonus y los demás? -

- El iba a ejecutar a Illiana, pero en el último instante ataco a Sylvanas, la destruyo, pero resulto con muchas heridas y murió – dijo la warlock tristemente – Fisko y los demás llevaron los cuerpos de los caídos para sepultarlos en Ashenvale, solo Drakonus seria sepultado en Thunderbluff a petición de Illiana -

- Pobre Illiana, como esta? –

- Quedo destrozada, perdió todas las ganas de vivir, iba a quedarse en Thunderbluff en compañía de Kelline, la banshee –

- Solo estas tu aquí? –

- Si, todos fueron en el zepelín goblin que afortunadamente no resulto muy dañado, deben estar por volver –

- Cuando podre salir de aquí? –

- No lo sé, pero lo importante es que recuperaste la consciencia –

- Cuando podre quitarme las vendas? –

- Tendremos que esperar a ver que dice el doctor, iré a buscarlo para informarle que has despertado –

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- Y así fue como sobrevivimos – dijo la paladín parándose de la mesa – ahora si me disculpan, debo ir a reunirme con Jaina Proudmoore -

- Antes que te vayas – dijo la elfa – podrías decirnos que te paso en Stormwind? -

- Lo siento, pero eso es confidencial, fue un gusto conversar con ustedes, nos vemos – dijo la paladín comenzando a caminar hacia la salida.

- Un gusto conocerlos – dijo Badimazhraz – mucha suerte en sus aventuras en Kalimdor -

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Luego de visitar a Jaina, nuestros héroes regresaban a la posada para hacer los preparativos para su viaje a Ashenvale al día siguiente.

- Espera un momento – dijo Mariam – quiero ir a verlo –

- No creo que quiera recibirte – dijo el enano – aun te echa la culpa de lo que le paso -

- Acompáñame, debe estar en el hospital –

Una vez en el hospital, dejaron sus monturas afuera y se dirigieron a una de las habitaciones.

- Te esperare aquí afuera – dijo el enano – fue muy desagradable la última vez que lo vi –

Mariam entro a la habitación, había un humano sentado en una cama.

- Que estás haciendo aquí? – dijo el humano visiblemente molesto – como te atreves a traer tu horrible cara –

- Vaya, veo que todo este tiempo no te ha cambiado, Nimrod –

- Por supuesto que no, nunca olvidare que ustedes son los responsables de esto – dijo el humano tomando las sabanas y descubriendo sus piernas – es por tu culpa que estoy inválido –

- Por favor, ya te lo dije, fue tu culpa por atacar a lo loco al caballero de la muerte, Fisko te dijo que no lo atacaras, pero no le hiciste caso y atravesó tu columna con su espada rúnica –

- Pudiste haberme curado, tus amigos no sufrieron secuelas, el orco también fue herido por la espada rúnica y no quedo con las piernas inútiles –

- Eso es porque la espada no atravesó su columna, ya te dije que Asajj y yo intentamos curarte cuando estabas herido, pero los forsaken y el mismo caballero de la muerte nos lo impidieron -

- Escusas, si hubieras querido me hubieras ayudado –

- No seas injusto, ya te dije que esta situación en que estas fue tu culpa –

- Ya es suficiente, vete de aquí –

- Al menos deberías admitir que tienes parte de la culpa –

- Ya vete y cierra la puerta al salir -

- Le pediré a la luz que te ilumine – dijo Mariam al salir de la habitación –

- La luz me abandono – dijo Nimrod en voz baja – no quiero nada de ella -

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La paladín salió del hospital, afuera la estaba esperando el enano montado en su cabra.

- Tenías razón, no tenía muchas ganas de verme -

- Según lo veo recibió su merecido por las cosas malas que hizo – dijo el enano recordando cuando el paladín lo dejo abandonado en manos de los trolls de la selva en el valle Stranglethorn hace más de un año – olvidémoslo y vamos a dormir, mañana debemos madrugar -

- Esta bien, vamos a preparar el viaje -

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- Entonces nos reuniremos en Ashenvale – dijo Mariam subiendo a su sable nocturno -

- Porque no vienes conmigo – dijo el enano subiendo a un grifo – el viaje será más rápido y cómodo –

- Ya te lo dije, tengo que hacer este viaje por tierra, pero no te preocupes, llegare a tiempo -

- Esta bien, pero ten cuidado, el pantano es muy traicionero –

- Lo sé, buen viaje –

Mariam se quedo mirando como el grifo voló en dirección noroeste y se perdió en el cielo, se amarro el cabello y se puso su máscara, luego cubrió su cabeza con la capucha y partió en dirección a la puerta principal.

En el puente estaba esperándola la capitán Amelyn.

- Lady Mariam – dijo la humana – vine a despedirme, me encantaría poder visitar a tus amigos, pero mis deberes aquí me lo impiden, por favor, dales mis saludos y lleva esto a Drexai por mi –

- Esta bien, nos veremos pronto – dijo la paladín despidiéndose -

- Que tengas buen viaje -

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Aun faltaban unos días para el aniversario de la batalla de Isla Theramore, el plan de Mariam era viajar por tierra hasta llegar a Durotar, ahí se encontraría con Fisko y Asajj, posteriormente irían a Thunderbluff para buscar a Illiana y a Kelline, luego viajarían a Ashenvale para reunirse con el resto de sus amigos.

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Luego de varias horas de viaje, la paladín llego al primero de sus destinos, las ruinas del campamento Taurajo, observo por algunos minutos los restos de las edificaciones calcinadas.

Se echo hacia atrás la capucha y se saco la máscara, se bajo de su montura, saco unas flores de uno de sus bolsos y comenzó a caminar hacia un cementerio que estaba a un lado de las ruinas.

Se acerco a las tumbas y comenzó a dejar flores en cada una de ellas.

- Hola mis niños – dijo Mariam con lagrimas en los ojos – he venido a visitarlos -

Durante varios minutos la paladín permaneció con los ojos cerrados orando, de pronto alguien hablo a sus espaldas.

- Saludos Mariam, vine a darte las gracias por recordar a mi pequeños –

La paladín se dio vuelta y vio a una tauren de pelaje blanco que vestía una túnica blanca.

- No es nada – dijo la paladín algo sorprendida ante la presencia de la tauren – solo traje flores para las tumbas, una vieja costumbre humana -

- Se que tú y tus amigos vengaron a todos los que murieron aquí hace un año, también se de las grandes hazañas que han realizado y sé que aun tienen mucho que hacer por Azeroth –

- Solo somos aventureros que hemos estado en los lugares indicados, no nos consideramos héroes –

- Debo irme Mariam – dijo la tauren retrocediendo unos pasos – gracias otra vez por no olvidar a mis niños –

En ese momento la paladín recordó que el día de la masacre en Taurajo nadie sobrevivió, y todas las madres de los niños estaban ahí. También se percato que la llamo por su nombre, como si la conociera.

- Como supiste mi nombre? – dijo la paladín dándose vuelta. Se sorprendió al no ver a nadie.

Miro el suelo y solo vio sus propias huellas.

- Acaso era un espíritu que vino a agradecerme? – pensó Mariam mirando a todos lados.

La paladín monto en su sable nocturno y se encamino hacia el norte.

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Fin del capitulo.

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